jueves, 8 de octubre de 2015

LA MAÑANA DEL 8 DE OCTUBRE




Combate naval de Angamos
por: Ernesto Linares

El 8 de octubre de 1879 se llevó a cabo el combate naval de Angamos, la acción bélica más recordada en Perú tanto por la muerte de Grau y la caída de varios de sus subordinados como por la captura del monitor Huáscar. Ese día también es especial porque se recuerda la creación de la Marina de Guerra del Perú en 1821.


En su momento, este combate también tuvo relevancia mundial por ser el primer enfrentamiento serio entre buques blindados desde la batalla naval de Lissa en 1866. Podemos encontrar referencias en la prensa británica, tanto en el Times como en la revista Engineering. También hay interesantes referencias al combate en los libros: Navies of the World; … and a concise summary of the principal naval battles of the last twenty years del marino norteamericano Edward W. Very de 1880, Naval Battles, ancient and modern de Edward Shippen de 1883 y el Twenty famous naval battles vol. 2 del también marino norteamericano Edward Kirk Rawson de 1899.

LA ÚLTIMA MISIÓN DEL HUÁSCAR

Mucho se ha escrito sobre la comisión que el Huáscar cumplía al momento de ser capturado en Angamos. Las primeras versiones aliadas no tuvieron comentarios favorables a Grau. El Presidente de Bolivia Hilarión Daza y el Presidente de Perú Mariano Ignacio Prado, en sus respectivos manifiestos en 1881, declararon que la última expedición se debió a iniciativa del mismo Grau a pesar que le sugirieron que regrese al Callao, pero esto se contradice por las instrucciones escritas que recibió Grau además que estos manifiestos tienen propósitos de defender la gestión de ellos como Presidentes. Los artículos principales de las instrucciones que recibió Grau eran:

“4. Concluido el desembarque de tropa, en Iquique, el “Huáscar” y la “Unión “, ambos bajo las órdenes del almirante Grau, zarparán con rumbo a Tocopilla, adonde llegarán en la noche; y si existiese allí algún blindado enemigo, el almirante Grau mandará aplicar el torpedo que con tal objeto va embarcado a bordo del “Huáscar” baja la dirección de don N. Waight encargado de su manejo y aplicación.

5. Sino hubiese blindado en Tocopilla, pero sí algún otro buque enemigo, el almirante Grau lo tomará, inutilizará o echará a pique, según las circunstancias.

6. En cualquiera de estos últimos casos, el almirante Grau resolverá si conviene dirigirse a Antofagasta en busca de algún blindado sobre el cual aplicará el torpedo, o en caso de no encontrarlo, cometer o no alguna otra hostilidad, según su juicio.

7. En ningún caso comprometerá el almirante Grau ninguno de los buques de su mando, y si encontrase buques enemigos en el tránsito, solo se batirá con fuerzas inferiores, salvo encontrarse en imposibilidad de retirarse ante fuerzas, superiores, en cuya circunstancia cumplirá con su deber.

Arica, setiembre 30 de 1879.

Adición.- No siendo posible la aplicación de torpedos a causa de la claridad de las noches, queda sin efecto todo lo relativo a ellos.

El almirante Grau cometerá entre Tocopilla y Coquimbo todas las hostilidades que fuesen posibles, y las operaciones que a su juicio puedan ejecutarse con algún éxito, observando siempre lo prevenido en el art. 7” [1].

Como se lee, la finalidad era torpedear uno de los blindados chilenos, que se supone era el Blanco Encalada, porque en esa época estaba en Mejillones ejecutando una reparación en sus máquinas[2]. Si no se realizó tal operación fue debido a la claridad de la luna, porque había luna llena del 30 de septiembre al 4 de octubre [3], llevándose a cabo la adición a las instrucciones, operando entre Coquimbo y Tocopilla.

FUERZAS CHILENAS

1.- Blindado Blanco Encalada: Contratado su construcción en 1872 en los astilleros de Earle's Shipbuilding Comapany en Hull, Inglaterra, y puesto a flote en 1875. Fue diseñado por Sir Edward James Reed, quien fue Jefe constructor de la Royal Navy de 1863 hasta 1870. Su desplazamiento era de 3560 toneladas, eslora de 210 pies, casco doble de acero, propulsión de doble hélice y velocidad máxima de 12.8 nudos, pero el día del combate era de 8 a 9 nudos [4]. Su espolón era de 7 pies 6 pulgadas de largo y de 6 pies 9 pulgadas por debajo de la línea de flotación [5]. Era el buque insignia de la escuadra chilena y era comandado por el capitán de navío Galvarino Riveros, Comandante en Jefe de la escudra chilena. Conformaba la 1ª división naval junto con la goleta Covadonga y el transporte Matías Cousiño.

Tenía una casamata central en cada banda de 7½ pies de altura. Su blindaje era de 6 y 8 pulgadas de hierro forjado en la casamata, en la parte superior e inferior respectivamente, respaldados por 14 pulgadas de madera teca y un revestimiento de zinc. Sobre la línea de flotación tenía una faja blindada de 9 pulgadas en el centro, que va disminuyendo a los extremos hasta 4.5 pulgadas. La cubierta superior a la altura de la casamata tenía un blindaje de 3 pulgadas y de 2 pulgadas en popa y proa.

Estaba artillado con 6 cañones Armstrong de 9 pulgadas y 250 libras en la casamata central, 3 por banda; un cañón de 20 libras, dos de 9 libras y dos ametralladoras Nordenfelt del calibre de una pulgada y media libra, una en cada extremo del puente.

Tenía una lancha a vapor armada que podía llevar torpedos de botalón.

2.- Blindado Cochrane: Buque gemelo del Blanco Encalada, fue contratada su construcción al mismo tiempo que ese, pero debido a los conflcitos con Argentina y Bolivia, fue comisionado sin que haya sido concluido y llegó a Chile en diciembre de 1874. Fue a Inglaterra en 1877 para ser terminado, colocándosele el forro de madera y zinc, regresando a Chile en 1878. Su velocidad máxima el día del combate era de 12 nudos [6]. Estaba al mando del capitán de fragata Juan José Latorre. Conformaba la 2ª división naval junto con el O'Higgins y Loa, al mando del mismo Latorre.


Su artillería era similar a la del Blanco Encalada, con la diferencia que tenía sólo una ametralladora Nordenfelt, ubicada en el tragante exterior del bauprés [7].

3.- Corbeta O'Higgins: Corbeta de casco de madera, contratado su construcción en Inglaterra en 1865 y terminado en 1866; debido a la guerra con España recién llegó a Chile en 1868. Su eslora era de 217 pies, desplazaba 1670 toneladas, tenía una hélice y su velocidad máxima era de 10 nudos. Estaba al mando del capitán de fragata Jorge Montt.

Estaba artillado con 3 cañones Armstrong de 7 pulgadas y 115 libras en cureñas giratorias, de tal manera que podían disparar los 3 por la misma banda; un cañón Armstrong de a 70 libras y dos de a 40 libras por banda.

4.- Goleta Covadonga: Goleta a vapor de madera, capturado por Chile durante la guerra con España en 1865. Puesta en grada en 1858 en el arsenal naval de Cádiz y comisionado desde 1859. Su eslora de 48.5 metros y desplazaba 630 toneladas.[8] Estaba al mando del capitán de corbeta Manuel J. Orella.

Estaba artillado con 2 cañones Armstrong de a 70 libras y otros 2 de a 9 libras.

5.- Transporte Loa: Crucero que pertenecía a la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) y fletado por Chile desde el 12 de mayo de 1879 por 18 mil pesos mensuales.[9] Su eslora era de 289 pies, desplazaba 1657 toneladas y tenía una velocidad máxima de 12 nudos. Estaba al mando del capitán de corbeta Francisco Javier Molina.

Estaba artillado con 2 cañones Armstrong de a 70 libras y uno de a 150 libras que perteneció a la corbeta chilena Abtao.[10]

6.- Transporte Matías Cousiño: Crucero que pertenecía a la Compañía Explotadora de Lota y Coronel y fletado por Chile desde el 12 de mayo de 1879 por 3 mil pesos mensuales.[11] Su eslora era de 64 metros, desplazaba 877 toneladas y su velocidad máxima era de 9 nudos. Aparentemente no estaba artillado y servía como carbonero de la escuadra. Estaba al mando del capitán mercante Augusto Castelton, inglés casado con chilena.

FUERZAS PERUANAS

1.- Huáscar: Mal llamado monitor, era llamado vapor de torreón blindado en las memorias de marina de años anteriores a la guerra. Fue contratada su construcción en 1864 en los astilleros de Laird Brothers en Birkenhead, Inglaterra y comisionado en 1866. Estaba basado en el diseño del marino britanico Cowper Coles. Su desplazamiento era de 1745 toneladas, su eslora de 195 pies, casco de hierro, propulsión de una hélice fija de 4 aspas y velocidad máxima de 12,27 nudos [12]. Estaba al mando del contralmirante Miguel Grau, Comandante en Jefe de la 1ª división naval y jefe de la expedición.

Su blindaje era de una faja de hierro forjado que se exteiende por toda la eslora, de 4½ pulgadas en el centro y que adelgaza hasta 2 pulgadas en los extremos, respaldados por 9 pulgadas de madera teca en el centro, que disminuye a 8 pulgadas en proa y 6 pulgadas en popa. El blindaje se extiende a 3 pies por debajo de la línea de flotación.[13] En la torre giratoria el blindaje era de 5½ pulgadas y de 7½ pulgadas en las inmediaciones de las portas de los cañones, sobre 14 a 15 pulgadas de madera teca que disminuye en donde aumenta el blindaje.[14] En la torre de mando el blindaje es de 3 pulgadas sobre 12 pulgadas de madera teca.[15]

Su artillería principal eran dos cañones Armstrong de 300 libras y 10 pulgadas de calibre, colocados en una torre giratoria de 22 pies de diámetro, que se ronzaba manualmente por 8 hombres y daba una vuelta completa en 15 minutos. Contaba también con dos cañones Armstrong de 40 libras, una en el alcázar de estribor y otro en popa, un Armstrong de 12 libras en el alcázar de babor y una ametralladora Gatling de calibre 0.42 in en la cofa. Cabe mencionar que la tripulación contaba con 60 rifles Remington [16] calibre 0.43, que usaba la misma munición que la ametralladora Gatling, según se puede leer en diversos documentos del Archivo Histórico de Marina.

2.- Corbeta Unión: Construido en Nantes, Francia, en 1864 por encargo de los confederados de la guerra de Secesión, comprado por Perú durante el conflicto con España. Su eslora era de 240 pies, su desplazamiento de 2017 toneladas [17], propulsión de una hélice rebatible de 2 aspas y velocidad máxima de 13.7 nudos. Era el buque insignia de la 2ª división naval, al mando del capitán de navío Aurelio García y García, mientras el comandante del buque era el capitán de navío Nicolás Portal.

Su artillería era 2 cañones Armstrong de 70 libras en proa, 12 cañones Voruz de 70 libras en las bandas y un cañón Whitworth de 12 libras (Grau en la Memoria de Marina de 1878 escribe de 9 libras, pero diversos documentos del Archivo Histórico de Marina lo escriben como 12 libras). El problema de la artillería Voruz, es que las bombas tenían espoletas defectuosas que hacían que el proyectil estallase en la boca cañon, con lo que hacía inútiles a estos cañones [18], pero esto se estaba remediando adaptándose las espoletas del Parrott de 100 libras [19].

PRELUDIO

El Huáscar y la Unión navegaban por la costa chilena. El 5 y 7 de octubre se detuvieron para hacer reparaciones enlas máquinas del Huáscar, lo que prueba que no estaba en buen estado; en el último día mencionado ya estaban de regreso a Arica y también se trasladaron 25 toneladas de carbón de la Unión al Huáscar [20].

La escuadra chilena se reunió la mañana del 7 de octubre en Mejillones, después de una expedición a Arica. En la noche, un concejo de marinos chilenos acordó no obedecer las órdenes impartidas por el Ministro de Guerra y Marina en Campaña Rafael Sotomayor y el capitán de navío Riveros ordenó que Latorre con su división cruzase Mejillones de 15 a 20 millas de la costa esa noche [21], mientras que él obedecría la órden de que con su división recorrería la costa hasta Antofagasta.

A la 1 a.m. del 8 de octubre, el Huáscar efectúo un reconocimiento de una hora sobre Antofagasta y al salir de la bahía, se reunió con la Unión a las 3.15 am y emprendieron rumbo al norte, cuando divisaron 3 humos y al comprender que eran buques enemigos [22], los buques peruanos hicieron rumbo al oeste y luego al suroeste [23]. La Unión botó gran cantidad de humo para distraer a los buques chilenos, permitiendo al Huáscar pasar al norte y que ellos persigan a la Unión [24]. Eran los buques chilenos de la 1ª división naval, conformados por el Blanco Encalada, Covadonga y Matías Cousiño, a una distancia de 5 millas [25]. Al amanecer, la distancia del Blanco Encalada al Huáscar era de 6 millas, la Unión estaba entre estos buques a una distancia de 5 a 7 mil metros del Blanco Encalada y la Covadonga, porque el Matías Cousiño se había regresado a Antofagasta.

A las 7:15 a.m. desde el Huáscar se divisaron otros 3 humos al noroeste, que resultó ser la 2ª división naval chilena, conformada por el Cochrane, O'Higgins y Loa. Los buques peruanos forzaron el paso al norte, siendo perseguidos por el sur y noroeste.

A las 9 a.m., la corbeta Unión, que estaba a 600 metros por la aleta de babor del Huáscar, pasó por el costado de estribor y gracias a su andar se hizo paso al norte [26], mientras el Huáscar puso proa sobre tierra [27]. La corbeta Unión pasó a 400 metros de la proa del Cochrane con una velocidad de 13 nudos en momentos que el O'Higgins cambio rumbo de este a nordeste. Antes, el capitán García y García convocó a una rápida junta de guerra con los jefes presentes en la corbeta y se decidió que combatirían con las naves enemigas sólo si estos los batían y que en nada influirían en la suerte del Huáscar lo que ocurriese con los otros buques de guerra [28].

EL COMBATE

1.- El inicio

El blindado Cochrane cerró el paso al norte del Huáscar y este le hizo frente y le disparó los cañones de la torre a las 9:40 a.m., a mil metros de distancia, empezando el combate. El Cochrane no hizo fuego sino hasta que estuvo a 200 m de distancia.

Antes de que el Cochrane abriera fuego, un proyectil del Huáscar rebotó en el mar e impacta en la amura de estribor del blindado chileno, por encima del blindaje, destrozando en la cocina y cayó en la cubierta sin estallar. 

Cuando el Cochrane ya hacía fuego, le cayó un tiro del Huáscar en su batería de estribor. Al respecto, uno de los oficiales del Cochrane dijo:

"La granada Palliser del cañón de 10" del Huáscar fue disparada a 600 yardas e impactó en nuestra coraza de 6" con un ángulo de incidencia de 30°. La perforó 3", aflojó remaches y el almohadillado interno, y rompió un bao. Probablemente la granada se rompió". 

Un tiro del Cochrane dio a babor del Huáscar, debajo de su torre giratoria, explotando y sacando a 12 hombres fuera de combate. Este tiro fue decisivo para el combate, pues la principal arma del Huáscar, su torre giratoria, quedó inmóvil. Un sobreviviente del Huáscar dijo lo siguiente:

"A los primeros tiros del Cochrane, se descompuso la torre del monitor: no jiraba bien i se llamó a un aleman mecánico que no tenía otra cosa que hacer que revisarla, para que la compusiera; pero eran tanto los disparos i la confusión i el ruido que formaban las granadas al estallar dentro del buque i la jente que moria, que el aleman dijo que la descompostura era sin remedio. Se retiró de ahí i se fué a colocar en uno de los entrepuentes inferiores. Ya se sabía que el almirante Grau había desaparecido, i los otros comandantes mandaban llamar al aleman para que fuera a componer la torre; pero nada. Este hombre, armado de un fusil, no quiso moverse del lugar en que se había colocado. Creia encontrar una muerte segura subiendo a componerla".[30]

Otro tiro del Cochrane deja inhabilitado el timón de la rueda de combate del Huáscar, cambiándose la estación de gobierno debajo de la Cámara del Comandante en la popa, a donde llegaban las ordenes de Grau por mensajeros.

2.- La muerte de Grau

Diez minutos después de las averías antes mencionadas, muere el contraalmirante Miguel Grau al caer un proyectil en la torre de mando. El teniete 1° Diego Ferré, quien se comunicaba con Grau desde la rejilla del piuso, murió por la onda expansiva. El historiador naval Melitón Carvajal calcula la hora de su muerte a las 10 am, aunque todos los años se conmemora esto a las 9:50 am.[31]

El aspirante Carlos Tizón le narró a su padre lo siguiente sobre la muerte de Grau:

"Fui uno de los primeros que ví caer muerto á nuestro valiente y querido comandante, quedando dentro de la torre las piernas y sobre cubierta el tronco cubierto de sangre con la cara hácia arriba; parecía que hubiese sido dividido con cuchillo, pues se le veía la mitad del levita que conservaba abotonado".[32]

Como sólo quedaron los miembros inferiores de Grau, se supone que el resto del cuerpo se perdió en el mar.

El mando del Huáscar lo asumió el capitán de corbeta Elías Aguirre, quien estaba en la torre giratoria.

3.- Llega el Blanco Encalada. Se agudiza el combate

La lucha era terrible, principalmente en el buque peruano, porque todos los tiros del Cochrane perforaban el blindaje del Huáscar:

"Los que estaban abajo recibían la muerte sin saber por donde les venía, porque no había lugar en el caso que ofreciese resistencia á los proyectiles Pelliser que lo atravesaban de babor á estribor y de popa á proa, matando ó hiriendo á los que encontraba á su paso; formándose un hacinamiento de escombros y cadáveres que impedían el tráfico: á esto se agregaba el humo denso que produjeron los cinco incendios que se declararon y que asfixiaban á la gente; los gritos de coraje de unos y los alaridos de los pobres heridos; presentaba todo esto un cuadro desgarrador; pero que no inspiró desaliento en sus defensores".[33]

Hubo un momento en que se cayó el pabellón del Huáscar, pero nunca paró sus máquinas y rápidamente hizo otra. El comandante de la escuadra chilena, Galvarino Riveros escribió lo siguiente:

"Hubo un instante en que dejó de verse izada la bandera del Huáscar, y se creyó concluido el combate; pero la bandera peruana volvió a levantarse en la nave enemiga, y la lucha continuó".[34]

Un proyectil del Huáscar cayó sobre la aleta de estribor del Cochrane, en la parte que no estaba blindada, destruyendo el camarote del comandante, destruyó el cubichete de la máquina, la botica y se fue al mar.

El Cochrane intentó espolonear, sin éxito, al Huáscar, como lo contó un oficial chileno:

"En dos ocasiones en que estuvimos cerca del Huáscar tratamos de espolonearlo por su través; fallamos y pasamos a unas cinco yardas (4.5 metros) por su popa".[35]

El combate se complicó para los peruanos cuando llegó a la escena el Blanco Encalada.

"En esa situación, no contando ya el Huáscar con la ventaja de su andar y encerrado entre los blindados, á la par que dirijió sus fuegos sobre el Blanco, viró para embestirle con el espolon, ataque que fué prontamente evadido y que dejaba al buque á merced de las buenas punterías de los blindados y aun de la Covadonga".

Un tiro que penetró en la torre giratoria hirió al capitán de fragata Melitón Carvajal, mayor de órdenes de la primera división naval, que fue llevado a la sección de máquina.

Diversos proyectiles penetraron la torre giratoria. El teniente Melitón Rodríguez fue decapitado por un proyectil cuando sacó su cabeza por uno de los portalones del cañón. El capitán de corbeta Elías Aguirre murió por un proyectil que estalló dentro de la torre giratoria, desapareciéndole la parte superior de su cabeza, pues su cuerpo fue encontrado de la mandíbula para abajo. El teniente 2° Enrique Palacios fue herido por este tiro.[36]

El capitán de fragata chileno Juan José Latorre, comandante del Cochrane, escribió lo siguiente:

"Como el Huáscar continuara girando sobre estribor, el Blanco, que más atrás que nosotros hacía el mismo rumbo que anteriormente el Cochrane, aprovechó el momento para también espolonearlo, operación que todavía una vez mas intentamos sucesivamente ambos blindados, pero sin alcanzar el objeto propuesto".[37]

Es en esta situación que el mando del Huáscar lo asume el teniente 1° Pedro Garezón, con el buque sin gobierno por tercera vez, con incendios en las cámaras del comandante, de los oficiales y de los maquinistas, además otros debajo de la torre del comandante y en el sollado de popa.

4.- Fin del combate

Garezón, con los tres oficiales que quedaban, resolvió sumergir el buque y ordenó al alférez de fragata Ricardo Herrera para que comunicara al 1° ingeniero, el norteamericano Samuel MacMahon, abrir las válvulas, que se refiere a sacar las tapas de los condensadores para que se el buque se llene de agua. Esta operación necesariamente se hace con la máquina apagada para evitar que los maquinistas sean quemados por el vapor. Por esta razón el Huáscar se detuvo y fue abordado.

Tizón cuenta sobre el abordaje:

"Rechazarlos fue imposible pues las armas menores que se encontraban en la segunda cámara fueron todas destrozadas por los proyectiles que penetraban por esa parte. Tomaron posesión del buque, cubierto de muertos, heridos, golpeados, sangre y escombros en horrorosa confusión".[38]

La Covadonga se acercó sobre el final y realizó un tiro.

Fue a las 11:10 am cuando se suspenden los fuegos. El teniente Juan M. Simpson estuvo al mando de la embarcación de abordaje enviada por el Cochrane y rápidamente ordenó a los maquinistas a colocar nuevamente las tapas a los condensadores, para evitar que el buque se siga llenando de agua. Para ese momento también llegaba una embarcación del Blanco con el capitán de corbeta Guillermo Peña, designado por el capitán de navío Riveros como comandante accidental del Huáscar.

Sobre este instante, Garezón escribió:

"Debo manifestar que cuando los oficiales y tripulación de los botes subieron á la cubierta del buque, encontraron el pico caído por haberse roto la driza de cadena que lo sostenía, de manera que el pabellón que pendía de él y que había sido izado por segunda vez, se encontraba en la cubierta, cuya circunstancia hice notar al teniente 1° señor Toro, del Cochrane y á otros oficiales cuyos nombres no recuerdo".[39]

EL COMBATE EN CIFRAS

De los 204 tripulantes que tuvo el Huáscar, hubieron 33 muertos, 24 heridos graves y 3 heridos leves. Entre los que combatieron hubieron 59 extranjeros: 39 ingleses, 4 alemanes, 3 norteamericanos, 3 griegos, 2 franceses, un noruego, un danés y 6 de nacionalidades no precisadas.[40]

El Cochrane tuvo un muerto, un herido grave y 8 heridos leves.

El Cochrane disparó 45 proyectiles Palliser de a 250 libras, 12 proyectiles de 20 libras, 16 proyectiles con su cañón de 7 libras, 450 tiros de ametralladora Nordenfeldt de 1" y mil tiros de rifle.

El Blanco disparó 31 proyectiles Palliser de a 250 libras, 6 proyectiles de 20 libras, 4 proyectiles de 9 pulgadas, 2 proyectiles de 7 libras, 350 tiros de ametralladora Nordenfeldt de 1" y mil tiros de rifle.

El Huáscar disparó un aproximado de 40 proyectiles Palliser de a 300 libras, fuera de varias armas menores.

NOTAS
[1] Boletín de la Guerra del Pacífico, N° 19, p.403. Publicación periódica. Santiago de Chile. 1879.
[2] Galvarino Riveros, Angamos. Refutación de los cargos hechos al Jefe de la Escuadra y comandante del blindado Blanco Encalada, apropósito de su participación en ese combate, pp. 9-10. Santiago de Chile: Imprenta de La República de Jacinto Núñez. 1882.
[3] Francisco Yábar Acuña, Las Fuerzas Sutiles y la defensa de costas durante la Guerra del Pacífico, p. 121.
[4] Gonzalo Bulnes, Guerra del Pacífico, de Antofagasta a Tarapacá, p. 486. Valparaíso: Sociedad Imprenta y Litografía Universo. 1911.
[5] Theodorus Bailey Myers Mason, The war on the Pacific coast of South America between Chile and the allied republics of Peru and Bolivia 1879-81’, pp. 14-15. Washington. 1885.
[6] Bulnes, Op. Cit., p.
[7] Mason, Op. Cit., p. 14.
[8] José Ramón García, El Combate del 2 de Mayo 1866 en el Callao, p. 76. Madrid: Editorial Naval. 1994.
[9] Melitón Carvajal Pareja, Historia Marítima del Perú, T. XI, vol. 1, p. 786.
[10] Riveros, Op. Cit., p. 9.
[11] Carvajal, Op. Cit., p. 786.
[12] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 3, p. 371.
[13] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 3, p. 376.
[14] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 3, p. 403.
[15] Carvajal, Op. Cit. T. IX, vol. 3, p. 414.
[16] Boletín de la Guerra, p. 396.
[17] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 781.
[18] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, pp. 698-709.
[19] Hernán Garrido Lecca, Diario a bordo de la corbeta Unión, p. 87. La Casa del Libro Viejo: Lima. 2008.
[20] Carvajal, Op. Cit., T. XI, vol. 2, p. 469.
[21] Riveros, Op. Cit., pp. 25-26. Las órdenes originales eran que la división de Latorre cruzase a una distancia de 50 millas y si no encontraba a los buques peruanos, expedicionar sobre Iquique y Arica.
[22] Diario El Peruano, 3 de noviembre de 1879. Parte oficial de Melitón Carvajal.
[23] Archivo Histórico de Marina (A.H. de M.). Serie: Conflictos Internacionales, subserie: Conflcito con Chile, sobre Guerra con Chile oct-dic 1879. Parte oficial de Aurelio García y García.
[24] Aurelio García y García, La corbeta Unión el 8 de octubre 1879, pp.10-15. Lima: Imp. del Teatro. 1880. Instructiva del capitán de navío García y García dada en el sumario.
[25] Boletín de la Guerra del Pacífico, pp. 367-368.
[26] Alejandro Montani, Artículos Militares (guerra del Pacífico), pp. 65-74. Lima: Oficina tipográfica de "La Opinión Nacional". 1907. Carta del capitán de navío Juan Salaverry al sargento mayor Alejandro Montani.
[27] Parte oficial de García y García
[28] Pascual Ahumada Moreno, Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia, T. I, pp. 498-499. Valparaíso: Imprenta del Progreso. 1884.
[29] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 761. Respuestas de los oficiales del Cochrane a preguntas de oficiales del Pensacola.
[30] Boletín de la Guerra, p. 395. Conversación con los prisioneros del Huáscar.
[31] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 514.
[32] El Peruano, viernes 14 de nov 1879. Carta de Carlos Tizón a Amaro Tizón del 24 de octubre de 1879.
[32] Ibídem.
[33] Boletín de la Guerra, p. 395. Parte oficial del capitán de navío Galvarino Riveros
[34] El Peruano, lunes 3 de nov 1879. Parte oficial de Melitón Carvajal
[35] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 760. Respuestas de los oficiales del Cochrane a preguntas de oficiales del Pensacola.
[36] Mason, Op. Cit., pp. 43-45.
[37] Riveros, Op. Cit. p. 78. Parte oficial de Juan José Latorre.
[38] El Peruano, viernes 14 de nov de 1879. Carta de Carlos Tizón a Amaro Tizón del 24 de oct 1879.
[39] El Peruano, lunes 3 de nov de 1879. Parte oficial del teniente 1° Pedro Garezón
[40] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, pp. 551; 554.
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Artículo escrito por Ernesto Linares en su blog "Variedades"
Imagen: acuarela del marino británico Rudolph de Lisle sobre el combate naval de Angamos.


Tomado del blog de Jonatan Saona http://gdp1879.blogspot.com/2012/10/combate-de-angamos.html#ixzz3nyepujDT


(Del Blog http://gdp1879.blogspot.pe/)

viernes, 18 de septiembre de 2015

La Engañera - Los Nocheros



Corazón por que no callas
No te cansas de llorar
Mira que me estoy muriendo
Mira que no puedo más

Si yo pudiera arrancarte
Para dejar de penar
Y así mostrarle a esa ingrata
Que al que olvida hay que olvidar

Ayer le he visto con otro
Alegre la vi pasar
Ganas tuve de gritarle
Engañera p'ande vas

Corazón vos me engañaste
O es que no te comprendí
Pensé que no la quería
Y hoy veo que no es así

Tengo miedo muchas veces
Tengo miedo en aflojar
Tengo miedo que me obligues
Corazón a perdonar

SUSPIROS DEL LOCO POR LA…



Cando llegó la hora azul, tenía que partir,
una jornada de trabajo había terminado.
Caricias ajenas  su cuerpo habían minado,
respira y toma fuerza lista para mentir,
su vieja contenta porque la nena ha llegado.

Solo tiene unos cuantos minutos para descansar,
para estar en brazos de Morfeo y soñar libertad,
después tendrá que estudiar para no llorar.
Los olores del placer se quedan allí por dignidad;
el sacrificio es su compañero para triunfar.

Un día llegó hasta su corazón una sensación,
amor lo llamaban su amiga compañera
Pero para ella era un dolor, más que una pasión.
El loco se había enamorado de la hetaira,
el milagro se dio, realidad se hizo la ilusión.

Ella obrera  del amor a su manera le era súper fiel.
Él  lo sabía todo y aprendió a compartir su piel.
Amaba a esa mujer porque no le mentía,
no era como las otras llenas de hipocresía,
ella jamás la ilusión de su amado rompería.

Pero todo tiene un final y la muerte apareció.
Ella tuvo que partir cuando amaneció.
Él la tuvo que llorar cuando anocheció.
Hoy el loco me inspira para escribir todo esto
Porque ese loco soy yo disculpen si les molesto.
(RJLR)

Escrita en el 2002. De S IX

SOCIEDAD DESCOMPUESTA


Por: Francisco Durand

Nuestra sociedad (la manera como nos organizamos colectivamente para vivir en paz en este territorio llamado Perú) está descompuesta. Este lamentable estado rige a pesar de que tenemos una Constitución y cientos de leyes, que en parte se emiten para tratar de mejorar, creyendo ingenuamente que así arreglamos los problemas. En realidad, no son las normas sino el comportamiento social y las instituciones los que deben cambiar. Recordemos aquello de hecha la ley, hecha la trampa. A más leyes, igual descomposición social. Pocos las respetan, la mayoría finge hacerlo o la desafían abiertamente.

Crisis valorativa
Una de las manifestaciones de una sociedad descompuesta como la peruana actual es que el país ha perdido un sistema de valores social y nacional sin reemplazarlo por otro mejor. Esta pérdida ha ocurrido lenta pero persistentemente desde los años 1950 a la actualidad y se ha acentuado hasta llegar a niveles inaceptables en las últimas décadas. El viejo sistema de valores que ponía el énfasis en “el respeto a los  mayores” o los “preceptos de la Santa Madre Iglesia”  ha perdido vigencia. Tampoco el “amor a la patria” o el sentido de entrega de la militancia política para dirigir a los más pobres hacia la redención social que practicaron los viejos partidos, empezando por el APRA y siguiendo por las izquierdas, se han mantenido. La mística sindical ha desaparecido con los sindicatos. Estos viejos sistemas valorativos de los hogares, la iglesia, las fuerzas armadas o los antiguos partidos y organizaciones sociales se debilitaron sin dar lugar a otros mejores y más universales. Ergo, se generó un vacío valorativo. Como ya no hay reglas sociales ni instituciones viables (salvo en pequeños bolsones), cada cual hace lo que le parece, así haga daño a los demás. Lo que rige entonces son antivalores expresados en un comportamiento trasgresor, en un individualismo extremo que se corresponde con el capitalismo salvaje que tenemos.


Las causas
Esta crisis valorativa empezó mientras el país se fue “modernizando” a medida que la migración se acentuó y se triplicó la tasa de crecimiento poblacional. El Perú se urbanizó alocadamente y luego el campo también terminó siendo afectado por las presiones consumistas de todo tipo. En los años 1980 entraron en acción varios factores de crisis que acentuaron una cultura de trasgresión normativa, preparando las condiciones para que desaparezcan los viejos valores sin reemplazarlo por un republicanismo ciudadano. Primero, fue la recesión económica que vino con inflación, iniciándose en el segundo gobierno de Belaunde y agravándose con el primer gobierno de Alan García. La gran crisis generó desempleo masivo, devastó las formas de sobrevivencia y empujó a la población a agenciarse ingresos de cualquier manera, haciendo mil oficios, así no fueran legales.
A la recesión se juntó un segundo factor, la erupción de la corrupción. Este proceso fue generalizado pero se agravó desde la presidencia de García en 1985-1990 y no ha parado desde entonces. Lo confirma la sucesión de bandidos presidenciales que, con la excepción de Valentín Paniagua, se han mantenido en el poder hasta la actualidad. Ellos dieron la señal que el Estado y los recursos públicos, las funciones públicas, el cargo y el uniforme, podían servir para enriquecerse y luego salir de compras. Ser autoridad era un mecanismo efectivo para depredar los bienes públicos y usar el cargo para extorsionar a los peruanos que tuvieran la mala suerte de no tener papeles en regla o ser enjuiciados.
El tercer factor tiene que ver con los modelos económicos, que empujaron a gran parte de la masa trabajadora a la informalidad y la delictividad, generando junto con la recesión y la corrupción estatal la base estructural de la trasgresión institucionalizada. La migración y el crecimiento poblacional generaron una fuerza de trabajo abundante que el sistema mismo no podía emplear. El modelo estatista y de protección de mercado, acentuado con Velasco y continuado hasta el primer gobierno de García no lo resolvió, sucumbiendo en la recesión de los 80.

Fracaso Neoliberal
Luego vinieron los neoliberales en 1990, que sostuvieron (entre ellos De Soto, el teórico de la informalidad urbana) que con mercados abiertos y desregulación se generaría una dinámica de mercado que acabaría con la informalidad, que con reformas como la titulación y la eliminación de barreras burocráticas se sentarían las bases de la modernidad. Lo que en realidad ocurrió fue un reparto de los activos estatales a grandes grupos de poder económico y las transnacionales y grandes oportunidades especulativas como la recompra de los bonos de la deuda externa y un consumismo desenfrenado.
Con el modelo libremercadista, y la bonanza exportadora 2002-2012, se reactivó el extractivismo pero siendo intensivo en capital y escaso en generar empleo directo. Volvimos entonces a un modelo de crecimiento sin desarrollo, de nuevos ricos y nuevos pobres, también con una nueva clase media, pero con corrupción, en una situación donde la mayoría poblacional no entra a la formalidad y la mayoría de las autoridades roban y abusan, y donde quienes han ascendido socialmente corren el riesgo de hacer el camino de vuelta apenas termine la bonanza. Ese momento ha llegado.
Con el consumismo que vino con la recuperación y la apertura, se reforzó una cultura de individualismo salvaje hoy predominante. Las reformas neoliberales aceleraron entonces una tendencia a comprar para satisfacer un deseo reprimido de consumo, con deudas crecientes y sin dar prioridad a las necesidades básicas de las familias. En medio de las reformas neoliberales se entronizó el principio del lucro incluso para actividades como la educación (siguiendo un plan del Banco Mundial), apareciendo colegios y universidades que vendían títulos sin verdadera instrucción profesional. De allí ha surgido una nueva generación de rectores millonarios, destacando uno que  tiene aspiraciones presidenciales y que hace política diciendo: hay plata como cancha. Habla incluso de una nueva raza  que es, supongo, la raza de los trasgresores.
Las instituciones políticas y la representación han seguido asimismo una tendencia declinante. Ha aparecido una nueva generación de políticos plutócratas que sostienen que la plata llega sola  y toda clase de otorongos en el Congreso. Una mayoría de alcaldes y no pocos gobiernos regionales viven de la coima. Los medios de comunicación de masas no se quedan atrás. Esta regresión cultural se expresa en la prensa basura y la televisión basura, que refuerzan esa actitud trasgresora e individualista salvaje.
Al fallar el modelo económico y tener una clase política y medios de comunicación de masas que expresan la nueva cultura logrera, la informalidad ha crecido, extendiéndose a provincias y luego a los espacios rurales, que también han caído presa del consumismo, acelerando la disolución de las viejas costumbres y del poco respeto a los mayores que quedaba. La piratería de música y videos experimentó un enorme desarrollo, al igual que el contrabando tipo “culebra”, organizado por mafias internacionales que entran por Puno. La bonanza incentivó no solo a las grandes empresas formales (suerte de lunares de modernidad que dominan los sectores más rentables pero que son una suerte de enclave) sino también a las delictivas, acentuando y extendiendo a todo el territorio la descomposición social. Aparecieron las mafias que explotan oro y trafican con mujeres y niños en la sierra de Puno y en los lavaderos de Madre de Dios, también los taladores ilegales maderas finas que se concentran en Pucallpa. No faltan depredadores legales de los bosques amazónicos, incluyendo un “empresario checo” que está  sembrando palma aceitera de la peor manera en Aguaytía. La producción de coca volvió a crecer y el Perú obtuvo el dudoso título de llegar a ser el principal productor de cocaína del mundo, generándose un nuevo corredor de la droga por tierra, río y aire hacia Bolivia y el Brasil. Cabe señalar que tanto las economías informales como las delictivas generan más empleo que las grandes mineras y petroleras, que los grandes bancos y fábricas, evidenciando las limitaciones del modelo económico.
Al mismo tiempo, estas nuevas mafias importaron métodos criminales del exterior, como el sistema de cobros de cupos al transporte patentado por la Mara Salvatrucha de El Salvador, el asesinato pagado con motos lineales de Colombia o el descabezamiento patentado por los carteles mexicanos. Nuevas pandillas aparecieron por todo el país, desbordando a la policía o quizás articulada a ellos en un sistema institucionalizado de reparto de ganancias. El crimen callejero se agravó en plena bonanza, indicando que no estaba asociado a la pobreza sino a una cultura de riqueza rápida y consumismo y de cadenas globales del crimen. El tráfico de armas, por su parte, aumentó la audacia de raqueteros y sicarios.


¿Es posible el cambio?
Existen dos maneras de atacar este problema para ir revirtiendo la condición de sociedad descompuesta y caminar a una sociedad recompuesta. El cambio debe venir de quienes no están comprometidos con esta lógica depredadora y trasgresora, sea en el Estado, ese grupo de funcionarios y tecnócratas que no forman parte de la descomposición, o de la propia sociedad, activando la famosa “reserva moral” que apareció  fugazmente con Paniagua el 2000 y cuya tarea fue incompleta y que en buena parte ha sido revertida. El cambio, además lo deben planear y ejecutar peruanos, no entidades extranjeras.
El cambio entonces puede venir de arriba, desde las autoridades sanas y competentes, o de abajo, desde la mejor parte de la sociedad. Un optimista afirmaría que es posible, que tales potencialidades existen y que con un buen Estado y una mejor democracia se podría generar una moral republicana. Un pesimista argumentaría lo contrario, que es demasiado tarde, que el sector sano y responsable se está achicando; entonces el país estaría condenado y puede fácilmente convertirse en un narco Estado o en un Estado Fallido.
 No descarto un tercer escenario. Que la descomposición se mantenga, avanzando o retrocediendo según nos toquen buenos o malos gobernantes, pero manteniéndose esencialmente los rasgos de sociedad descompuesta que ahora tenemos. ¿Qué nos espera en las elecciones del 2016?

Del semanario: Hildebrandt en sus trece: No265
  

viernes, 28 de agosto de 2015

EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA - LOS PRIMEROS LADRONES

Libreto:
MARINERO —¡¡Tierra!! ¡Tierra a la vista!
LOCUTOR —En la feliz madrugada del día 12 de octubre de 1492, el joven marinero español Rodrigo de Triana, desde el alto mástil de La Pinta, divisó por vez primera las tierras de América.
¡Amanecer de un nuevo mundo! ¡Fecha memorable en que se unieron en un abrazo de razas las dos mitades del planeta: España y América, América y España! ¡Celebramos el ciento quintenario, perdón, el quinto centenario de aquella epopeya de valientes, forjadores de la historia!
VECINA —¡Qué hombres aquellos! ¡Qué mollejas tenían! Ese Colón, mira que atreverse a venir de allá para acá montado en un barquito!
ABUELO —¡Chsst! ¡Cállese y deje oír, señora!
COLON —Os agradezco, Señor, por haberme librado de las acechanzas del viento y del mar. Vuestra mano poderosa me ha conducido sano y salvo hasta estas lejanas tierras. ¡Gracias os doy, Señor! ¡Todos los libros de historia mencionarán mi nombre y hablarán de este momento!
MARINERO —¡Tierraaa...!!
VECINA —¡Qué momento, señores, qué momento! ¿Qué sentiría don Cristóbal cuando ya iba a poner la pata en tierra?
ABUELO —Yo siempre digo que la historia del mundo se divide en dos: antes de Colón y después de Colón.
LOCUTOR —El almirante Cristóbal Colón cae de rodillas, besa el suelo de América, alza el estandarte español y, clavando la cruz en tierra, exclama:
COLON —¡En nombre de Dios y en nombre de sus Católicas Majestades, la Reina Isabel y el Rey Fernando, tomo posesión de esta tierra que he descubierto y de todas las tierras que en lo sucesivo descubriré!
VECINA —A mi se me ponen los pelos de punta cuando oigo estas cosas!
¡Qué grande fue el descubrimiento de América!
COMPADRE —Y lo más grande, ¿sabe qué fue, señora? Que Colón llegó aquí por carambola.
VECINA —¿Cómo que por carambola?
COMPADRE —Sí, por pura casualidad. El creía que había llegado a Asia, a la India, por el otro lado del mundo, navegando en la dirección del sol. Y todavía se murió creyendo que aquella islita del Caribe, y Venezuela, y Cuba, eran parte del Japón.
ABUELO —¡Pues bendito error porque gracias a eso, nos descubrió!
COMPADRE —Bueno, señor, ya nosotros estábamos descubiertos por nosotros mismos, ¿no le parece?
VECINA —Oiga, ¿y qué es lo que andaba buscando Colón tan lejos? ¿Para qué quería ir hasta el Japón?
COMPADRE —Pimienta, nuez moscada, clavo de olor, jengibre, canela... Aunque parezca mentira, lo que venía buscando Colón era eso. La pimienta y la canela se usaban en aquel tiempo para conservar la carne. Claro, la mayoría de la gente no las necesitaba porque no comía carne. Eran los reyes, los ricos, los que andaban detrás de esos condimentos. Una bolsa de pimienta valía entonces más que la vida de un hombre. Y como había tan poca, estaba carísima.
MERCADER
ITALIANO
—¿Carísima? ¡Oh, no!, ¿cómo será posible que la sua majestá, la reina Isabel de España, dica questa cosa?
Pruebe, pruebe... ¡Pimienta negra traída de la India, del más remotísimo oriente!
REINA
ESPAÑOLA
—Y cobrada al más altísimo precio. Vosotros, los mercaderes de Venecia, estáis estrangulando a todas las cortes de Europa!
MERCADER —¡Mama mía! ¡Estrangulando! No, majestá, lo que estamos es adornando con collares de perlas los pescuezos de las reinas, y sazonando los almuerzos de los príncipes! Má, olvide agora la pimienta y mire questa pochelana china... ¡belísima! ¿Y questa alfombra de Persia? ¡Delicadísima!
COMPADRE —No era sólo la reina Isabel de España. Todos los reinos de Europa andaban alborotados buscando una nueva ruta hacia la India, hacia el Japón. Allá se conseguían todos esos lujos. Pero el negocio lo controlaban los comerciantes italianos.
Portugal se lanzó por el mar, bordeando África, para llegar a aquellos países. Y España le pagó el viaje a Colón para ver si encontraba un camino más rápido por el otro lado. Ese era el problema: que los reyes y las reinas necesitaban condimentos para sus banquetes. También necesitaban oro y plata para pagar a los comerciantes que les traían los condimentos. Y que les traían, además, joyas, alfombras y sedas para sus palacios.
Cuando Colón llegó a América, pimienta no encontró. Pero encontró indios y...
COLON —¿De dónde viene ese oro que lleváis colgado en las narices y en las orejas, eh? ¿Que de dónde viene, digo? ¿Japón? ¿Esto es Japón? ¿O la China? ¿A dónde he llegado yo? ¿Y con vosotros, qué pasa, sois mudos? No, no me ofrezcáis pajaritos de colores, para qué los quiero. El oro... ¿de dónde lo sacasteis? ¿De dónde?
COMPADRE —Y como buen comerciante, Colón no perdió la oportunidad. Ahí mismito les cambió a los indios sus adornos de oro por pedazos de vidrio, espejitos, chucherías que traían los marineros. Y cuando se supo en España el resultado de la aventura de Colón...
ESPAÑOL —¡Tenía razón el almirante, la tierra es redonda!
OTRO ¡Redonda, pero no como un huevo! ¡Sino como un doblón de oro!
COMPADRE Y el grito de Rodrigo de Triana al llegar a América...
MARINERO ¡¡Tierraaa...!!
COMPADRE ... se escuchó de manera muy distinta en España...
MARINERO ¡¡Orooo..!!
COMPADRE En España y en toda Europa. Porque todo el mundo se enloqueció con el descubrimiento del oro de América. En poco tiempo, la noticia corrió de boca en boca y de puerto en puerto...
ESPAÑOL —¿Quién dijo oro? ¿Dónde está?
OTRO —¿Quién viaja conmigo? ¡Necesito 100 hombres audaces! ¡A las Indias, vamos a las Indias! ¡A los valientes ayuda fortuna!
Era una fiebre de oro. Las tierras vírgenes de América encendían la codicia de los capitanes, de los soldados en harapos, de los presos reclutados en las cárceles de Sevilla. Los comerciantes y los banqueros pagaban los viajes y cobraban la mayor parte del botín. El oro iba a remediar todos los males de Europa. Con el nuevo oro se iban a pagar todas las deudas y a comprar todos los lujos.
VECINA —Bueno, pero al lado de los que buscaban oro, iban los misioneros que nos predicaban a Cristo y a la Virgen. Valga una cosa por la otra, digo yo.
ABUELO —Así es, así es, señora. La mejor herencia que nos dejaron aquellos hombres fue la religión verdadera, el catolicismo.
COMPADRE —Sí, la verdad es que la Iglesia Católica y... y bueno, hasta el mismo Papa tuvo mucho que ver en este asunto de América...
PAPA —Yo, Alejandro Sexto, sumo Pontífice de la Iglesia por la gracia de Dios, entrego a la cristianísima corona de España todas las tierras que se descubran hacia el occidente. Y a la no menos cristiana corona de Portugal, todas las tierras que se descubran hacia el oriente.
Y el Papa firmó un documento y cortó el mundo en dos como quien corta un pollo: América para España y África para Portugal. Así lo dispuso el Pontífice Alejandro Sexto en 1493, sólo un año después de llegar Colón a América.
VECINA —Por lo que veo, ese Papa era muy generoso con lo ajeno.
ABUELO —Más respeto con el Papa, señora.
VECINA —Pero, Óigame señor, ¿qué es eso de andar regalando países como el que regala caramelos?
ABUELO —Bueno, señora, eran otros tiempos...
COMPADRE —El caso es que el Papa Alejandro Sexto, que por cierto era español, le regaló a España todas las tierras de América para que las evangelizaran. A cambio del evangelio, los españoles podían quedarse con el oro de los indios... y hasta con los indios.
¿Saben ustedes cómo hacían los españoles antes de entrar en un poblado indígena? Pues hacían un «requerimiento». Llevaban una especie de notario y delante de él debían leer un discurso. En ese discurso se informaba a los indios que todas sus tierras habían sido regaladas por el Papa a los reyes españoles. Y, por lo tanto, los indios debían obedecer, aceptar la orden del Papa y bautizarse. Eso era lo que se les «requería».
VECINA —¿Y si los indios no «querían» eso que les «requerían».?
ESPAÑOL —Si no lo hacéis o tardáis en hacerlo, os certifico que con la ayuda de Dios nosotros entraremos con toda nuestra fuerza contra vosotros y os haremos la guerra por todas partes. Y tomaremos vuestras personas y vuestras mujeres e hijos y los haremos esclavos. Y tomaremos vuestras propiedades y os haremos todos los males y daños que podamos. Y de las muertes y daños que os hagamos, ¡seréis vosotros los culpables y no nosotros!
VECINA —¡Qué barbaridad, Dios mío! O sea que vienen a mi casa, me roban, me violan, me matan, y encima soy yo la culpable!
COMPADRE —Así era al principio. Después, para acabar más pronto, el discurso lo leían en latín, sin traducción...
VECINA —Pero, entonces los indios no entendían nada...
COMPADRE —Por eso mismo. Lo leían en latín, y a media noche... y a media legua de los caseríos.
BARTOLOME —Entraban los españoles en los pueblos y no dejaban niños ni viejos ni mujeres preñadas que no desbarrigaran y hacían pedazos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría un indio por medio o le cortaba la cabeza de un tajo. Tomaban las criaturas por las piernas y daban con ellas en las piedras. Hacían unas horcas largas y de trece en trece, en honor de Jesucristo y los doce apóstoles, los quemaban vivos. Para mantener a los perros amaestrados en matar, traían muchos indios en cadenas y los mordían y los destrozaban, y tenían carnicería pública de carne humana, y les echaban los pedazos a los perros... Yo vi todo esto y muchas maneras de crueldad nunca vistas ni leídas...
ABUELO —¡Basta ya! ¡Usted es un comunista! ¡Y no tolero que usted siga hablando disparates y difamando a aquellos héroes!
COMPADRE —No los difamo yo. Eso que usted acaba de oír lo escribió el obispo Fray Bartolomé de las Casas en 1552. El vio todas estas cosas con sus propios ojos.
ABUELO —Otro comunista sería ése...
COMPADRE —Bueno, el comunismo no se había inventado todavía. Ni la teología de la liberación. Lo que yo hago es contar la historia.
ABUELO —Usted manipula la historia, que es distinto. ¡Calumnias! A mí me consta que muchos indios se bautizaron.
VECINA —Más le valía hacerlo, claro...
COMPADRE —Pues si supiera que tampoco les valía. Porque si se bautizaban ya eran cristianos. Y si eran cristianos, ya eran siervos del rey de España. Y si eran siervos del rey, tenían que entregarle todo el oro como impuestos. Y cuando se acababa el oro, el impuesto lo pagaban trabajando como esclavos para los españoles.
VECINA —Caray, pero entonces... ¡me matan si no hay bautizo, y si hay bautizo me matan!
Y los mataban en los ríos de Haití, de Dominicana, en los lavaderos de oro, con el agua a la cintura, moviendo y removiendo la arena del fondo por si traía el polvillo dorado. Miles y miles de indios del Caribe murieron en aquellos trabajos forzados.
INDIO —Todavía no lo entiendo. Cuando los hombres blancos vinieron por el mar, no les hicimos daño. Llegaron a nuestra tierra y les dimos a comer pan de casabe. Abrimos el bohío para ellos. Luego fue la espada con filo, los colmillos de los perros... y el látigo. Y robar nuestras mujeres. Y al río, a buscar oro, noche y día buscando. Eso sólo querían: oro. ¿Les alcanzarían los cuerpos para tanto adorno? Tanta lágrima fue, tanta tristeza, que le perdimos amor a la vida. Y nos dejamos ahogar en el mismo río. El más abuelo se amarró una piedra al cuello y fue al torrente. Nosotros detrás. Con humo venenoso nos matábamos. Con la amargura de la yuca nos matábamos. Nos ahorcamos con nuestras propias manos. Después quedaron las palmeras solas.
Se mataron, los mataron, los contagiaron de viruela y sífilis. Los indios no tenían defensas ante las enfermedades nuevas, que no se conocían en América. Así se despobló Cuba, Jamaica, Borinquen, Haití... y todas las islas pequeñas del Caribe.
PERIODISTA —A la llegada de los españoles, Haití contaba con una población de 500 mil indígenas. Veinte años más tarde, apenas quedaban 30 mil esclavizados por los españoles. 470 mil habían muerto. 50 años más tarde, ya no había un sólo indio para contar lo ocurrido.
VECINA —¡Cuánto muerto, Virgen santa, cuánto abuso!
ABUELO —Oiga usted, eso hay que demostrarlo. A ver, ¿de dónde está sacando esos datos? ¡Eso es una exageración!
COMPADRE —¿Exageración? Creo que me quedé corto. Algunos historiadores hablan de un millón y hasta de 3 millones de indios que vivían en el Caribe. Bastaron muy pocos años para acabar con todos ellos. Y también para acabar con el poco oro que había en los ríos de las islas. Y ahora, ¿qué? ¿Dónde encontrarían más oro los españoles?
CORTES —¡En tierra firme! ¡En el imperio de los aztecas!
Hernán Cortés se embarcó hacia México y destruyó la gran ciudad de Tenochtitlán. Lo cuentan las voces de los vencidos.
MEXICANA —¡Lo recuerdo, no se me borra! ¡Se aturdían las orejas! ¡Venían con truenos, lluvia de fuego, y en venados altos, de hierro!
En América no se conocían los caballos, ni las armaduras ni la pólvora. Ante el estampido de los cañones y los arcabuces, los indios se espantaban, huían. De nada les servía la flecha ni el escudo de guerra.
MEXICANA —Con los tesoros del templo, hicieron una gran bola de oro. Y dieron fuego a todo lo demás. Como si fueran monos buscaban el oro, tenían hambre furiosa de oro. Como puercos hambrientos lo deseaban...
Pero no se saciaban nunca. Fueron hacia el sur. En el Perú, el emperador inca Atahualpa trató de aplacar a Pizarro llenando un cuarto entero de oro y dos de plata. No bastó para salvar su vida ni la del imperio del sol. El español lo degolló y se lanzó sobre el Cuzco a golpes de hacha. Francisco Pizarro, un analfabeto que había sido criador de cerdos, rompió los adornos de las ceremonias sagradas, las joyas antiguas, los dioses, los brazaletes, las diademas de la fiesta... Todo se convirtió en barras de oro español.
PERUANO —Nada dejaron los recién llegados. Trabajo de años y mano suave, todo rompieron. Nada para alegrar a la madre tierra. Nada donde pueda reflejarse el padre sol.
Fundieron todo el oro y lo embarcaron hacia España. Pero querían más. Buscaban oro en las lagunas, en las selvas, en el fondo de los volcanes. Buscando oro, llegó Núñez de Balboa al Pacífico y Alvarado a Guatemala. Buscando oro, Pedro de Valdivia atravesó el desierto hasta Chile. Y Lope de Aguirre enloqueció tratando de hallar aquella ciudad de El Dorado que nunca aparecía...
ABUELO —La conclusión que saco de lo que aquí se ha dicho —si esos datos son ciertos— es que los de allá eran unos grandísimos ladrones. Y los de acá, unos perfectos idiotas.
VECINA —Ay, no, señor, no hable así de los muertos...
ABUELO —Pero, señora, cómo es posible que imperios tan grandes se dejaran ganar tan sosamente.
COMPADRE —No se olvide de la pólvora, de las enfermedades. Y una enfermedad peor que todas: la desunión. Cuando los españoles llegaron, nuestros pueblos estaban muy divididos. Los tlaxcaltecas odiaban a los aztecas, los caribes le hacían la guerra a los taínos, los de Quito contra los del Cusco... Atahualpa y Huáscar eran hermanos. Pero hermanos enemigos. Los españoles aprovecharon estas divisiones y nos traicionamos unos a otros. Yo creo que el mayor error de nuestros abuelos fue ése: estar desunidos frente a los invasores.
VECINA —¿ Y son esas cosas tan horribles las que celebramos el 12 de octubre, ese que llaman Día de la Raza? ¡Pues vaya una celebración!
ABUELO —Bueno, señora, celebramos e/ descubrimiento de América.
COMPADRE —El desangramiento, querrá decir usted.
VECINA —Y dígalo bien alto. Que si el comienzo fue así, ¡¿cómo será lo que vino detrás?!


CON USTEDES EL DOCTOR VLADIMIRO

Se aproximaba la segunda vuelta electoral y en sus desesperación por revertir la tendencia popular que acababa para siempre con el idílico  de Mario Vargas Llosa  de ser el primer magistrado de la República, su Comando de Campaña  gasto sumas millonarias en presentar al contendor como un ciudadano que había hecho fraude fiscal al evadir el pago de impuestos en la venta de varias de sus propiedades inmuebles. La “propaganda negra” estaba en marcha y puso de nervios de punta a don Alberto Fujimori.

“Yo conozco a un abogado que puede resolver el asunto en menos de lo que canta un gallo”, le dijo Paco Loayza a doña Susana. “Tráemelo de inmediato”, dispuso ella. Y fue así como Paco Loayza fue en busca de don Vladimiro para hacerle el favor más grande de su vida.

Antes de acudir donde doña Susana, el Dr. Montesinos Torres visito el SIN a fin de pedir autorización para entrevistarse con ella. Fue inmediatamente instruido  para llevar la documentación  exculpatoria que había evacuado la Fiscalía, pues el aparato de inteligencia ya había adoptado sus previsiones  cuando advirtió el volumen de la campaña de  descrédito.  Gracias a coordinaciones  previas  el Dr. Pedro Méndez Jurado  y sus fiscales actuaron con celeridad, con criterio jurídico y político, para echar por tierra una conspiración legalista, paralela a una conspiración militar, ya en ciernes, y tal vez relacionada con ella. El Fiscal de la Nación, sin conocimiento del Ing. Fujimori, sustento y evacuó las resoluciones exculpatorias que entrego al SIN. El problema estaba resuelto definitivamente.

Al día  siguiente Vladimiro se puso su mejor terno y de dirigió a Monterrico. Le recibió doña Susana con quien conversó algunos minutos antes de que ella lo condujera a casa de su cañada Rosa Fujimori donde estaba el candidato. Allí  se sentaron alrededor de una mesa a discutir el grave problema.
-Yo conozco la denuncia, dijo el Ingeniero

- Aquí  está, contestó el abogado entregándolo el documento que contenía el texto de la denuncia.
- ¿Qué solución podemos buscarle?
- Aquí está, dijo el abogado poniendo en manos del candidato la Resolución exculpatoria firmada por el Fiscal de la Nación  que el SIN  había entregado a Montesinos.
-¿De esta manera que todo está resuelto?
-Sí ingeniero, y aquí tiene usted la copia del documento en que el testigo presentado se retracta.

En el acto, sin más dilaciones, el Dr. Montesinos Torres quedó nombrado Asesor Legal de Fujimori.
¿Le dijo Montesinos a su nuevo e importantísimo cliente que todo ello  se debía a la diligencia y preocupación del Servicio de Inteligencia Nacional? ¿Calló la verdad para presentarse como Ángel  de la Guarda de futura familia presidencial? Eso solo lo saben 5 personas. El Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, don Alberto y don Vladimiro. A lo mejor lo dijo, con honestidad y verdad. A lo mejor, también, se ganó la indulgencia plenaria con avemarías ajenas.

Del Libro: El Espía de Fujimori
Año:1997

Autor: Augusto Zimmermann Zavala     

sábado, 15 de agosto de 2015

LOS PRIMEROS PASOS DEL FUTBOL EN AREQUIPA


Sin lugar a dudas el fútbol es una de las disciplinas deportivas que mueven pasiones, actividad que está bien arraigada la historia de las diversas comunidades a nivel mundial, y de esta realidad Arequipa no puede estar ajena.

No existe un versión indiscutible al cien por ciento de cómo llegó el fútbol a Arequipa. Lo más probable es que esta  disciplina deportiva  arribó por el puerto de Mollendo en los primero años del siglo pasado.
Los primeros indicios documentados  de este deporte en Perú,  es registrado   en los  avisos que fueron publicado el 3 de agosto de 1892, en los periódicos  El Nacional y El Callao, donde informan textualmente: “Football- el domingo 7 de agosto  se verificará un desafío  de football entre limeños y chalacos en Santa Sofía, Lima, organizado por los señores Larrañaga y Foulke, principiando a las tres de la tarde”.
Se conoce que los protagonistas de este cotejo la mayoría eran miembros de la colonia inglesa, el partido culminó igualado  a un gol por bando.

Pero existe un ensayo escrito por el poeta José Gálvez, donde en base a una conversación con Alfredo Benavides Canseco, (uno de los fundadores de la Confederación Deportiva Peruana en 1917) que señala que el fútbol se habría iniciado varios años antes específicamente en 1870 y que el promotor fue Alejandro Garland que vivió en Europa y tras volver a Perú, organizó una serie de encuentros, pero que la práctica de este nuevo deporte se tuvo que truncar por el inició la Guerra del Pacífico, en 1879.

Entre los últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX, la mayoría de los arequipeños que deseaba viajar a Lima, tenía que hacerlo necesariamente por barco, es decir trasladarse primero hasta  Mollendo y luego al Callao, en consecuencia el viaje duraba varios días.

Precisamente la tradición nos indica que el fútbol llegó desde Lima por Mollendo con los marineros ingleses.
Pero  hay escritos que sostiene que no fueron precisamente los llegados de Inglaterra  los que trajeron este deporte sino un francés. Es que en el año  1898 los sacerdotes Idelfonso del Olmo, Plácido Hurtado y el Hermano A. Agote  fundaron o reabrieron el Colegio San José  que se ubicó en la Plazuela de Santa Marta, entre ellos también estaba el reverendo padre Alfredo Bernard de nacionalidad francesa, fue él quien inculcó a los jóvenes a la práctica  del fútbol y poco tiempo después quien organizó el primer encuentro de fútbol escolar, entre sus institución y el Colegio Independencia Americana de la calle San Agustín. No está claro si este partido se jugó en las instalaciones del Colegio San José o en el Canchón de Santa Marta, pero lo que si sostiene que el triunfo fue para los jesuitas.
Pero, lo más probable es que la masificación del fútbol en Arequipa, se dio con  la llegada del inglés conocido como Míster Loree.  En los primeros años del siglo XX, se instalan las primeras fábricas  textiles entre ellas la de Mariano Bedoya Forga, este empresario tenían varios hijos y sabía los beneficios de la educación inglesa, es por eso que mando a traer a Loree.

Este joven profesor, también era jugador de fútbol y fue quién trajo a Arequipa la primera pelota reglamentaria  toda una novedad para los jóvenes de la época. Míster Loree, asimismo formó el primer equipo entre los ingleses que radicaban en la “Blanca Ciudad” y el personal de la fábrica.
Transcurrían los meses, los años y la población arequipeña comenzaba a gustar de este deporte, los jóvenes se enteraban más sobre la práctica de fútbol y comenzó a surgir la idea de crear un club como los que ya existía en Lima.

El domingo 4 de febrero de 1904, se desarrolló la ceremonia oficial de la fundación del primer club de fútbol de Arequipa, fueron los jóvenes obreros y empleados de la fábrica del señor Mariano Bedoya  Forga, juntos algunos residentes ingleses en denominar el club Sport Victoria del Huayco en honor a la reina Victoria del Reino Unido, además acordaron que su uniforme sería: camisetas de color rosado, cuello y puño blanco, pantalón blanco más debajo de las rodillas y gorrita blanca.

Sin lugar a dudas que el Sport Victoria del Huayco, era un club de todas las sangres, donde se conjugaban gente del pueblo como los obreros, así como altos funcionarios de la fábrica, además de los extranjeros como Míster Loree.  
Pero los  jóvenes de la alta alcurnia de la sociedad mistiana, también deseaban crear sub club de fútbol,  es así estando reunidos en las instalaciones del Club Arequipa, ubicada en la calle Ejercicios, el 5 de febrero de 1904 fundan  el Unión Foot Ball Club; pero días después  es creado otro club con el nombre Club Atlético, que era integrada por jóvenes pudientes. Luego de unos meses se fundó el club Modern Sport.


Después de ese año  los domingos en Arequipa no fueron iguales,  eran domingos futboleros, los cotejos se desarrollaban en diferentes escenarios que eran a condicionados como por ejemplo la Pampa de Polanco que hoy es el Parque de Selva Alegre, también se jugaba en la Alameda Jorge Chávez, que ahora es la Av. Bolognesi en Yanahuara, o en el campo de Sport Club que se ubicaba debajo de la estación del ferrocarril,  pero además se usaba  la canchita de la fábrica textil Victoria  en el Huayco y en  un campo que existía en  Congata.
Hasta entonces solo se desarrollaba encuentros que la gente denominaba “matches”, eran desafíos entre los clubes que ya señalamos y los nuevos clubes que tuvieron poca vigencia como: El Adventista, El Norte América Foot Ball Club, el Pacific June, Ramble, Juventud Sportiva.
Pero el primer torneo que se desarrolló fue entre escolares,   que se dio en los inicios del año 1912, siendo uno de los promotores el padre jesuita Alfredo Bernard, en este campeonato participaron el Colegio San José,  Independencia Americana que se ubicaba en el la calle San Agustín, San Pedro Pascual  de la calle La Merced y el Colegio Ballón, el certamen fue ganado por los alfeñiques, este resultado dio pié para fundar el Club Independencia.

Los cotejos entre los clubes cada vez eran más disputados y marcaban una buena expectativa en toda la población arequipeña, ese así que se decidió organizar un partido de fútbol donde se dispute trofeo que sería traído desde Lima, para tal motivo se nombró madrina a la distinguida dama arequipeña Doris Gibson de Irriberry, la fecha de este compromiso fue designada para la Fiestas Patrias de 1916, el primer y gran trofeo que se disputaba en Arequipa fue expuesta  por 15 días en una vitrina de una tienda céntrica; los club protagonistas de este compromiso histórico fueron El Club Atlético y Modern  Sport, ganando el primero de los nombrados con gol anotado José Ricketts.

Aquí se puede decir que finaliza la primera etapa del desarrollo del fútbol en Arequipa, el deporte rey ya estaba inmerso en la vida de los arequipeños. Una segunda fase sería el desarrollo del balompié en el famoso Cachón de Santa Marta, para luego dar paso al uso de antiguo estadio  Mariano Melgar que se ubicó  en la parte trasera de las Quintas Romaña lo que hoy es toda la parte baja de la calle San Juan de Dios.