viernes, 13 de noviembre de 2015

LA PESADILLA DEL SULTAN (AUDIO)

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SULTÁN (PESADILLA) ¡No, no, no!... ¡Mis dientes, por favor! (SE DESPIERTA)

SIRVIENTA ¡Amo!... ¿Qué le pasa, mi amo?

SULTÁN He tenido una pesadilla horrible… Soñé…

SIRVIENTA ¿Qué soñó, mi amo?

SULTÁN Soñé que había perdido todos mis dientes… Anda, de prisa, busca un sabio que me interprete este sueño.

SIRVIENTA Enseguida, mi amo.

CONTROLSICA ÁRABE

NARRADORA El sultán, sin levantarse de los almohadones donde había sufrido la pesadilla, esperó impaciente la llegada del conocedor de sueños.

CONTROL GOLPE MUSICAL

SIRVIENTA (3 P) Aquí está el sabio, mi amo. 

SABIO Su majestad… 

SULTÁN Explícame tú, gran sabio. Soñé que había perdido todos mis dientes. ¿Qué interpretación me das?

SABIO Seré sincero contigo, gran señor. Cada diente caído… representa la pérdida de un pariente de vuestra Majestad.

SULTÁN ¿Qué dices?... ¡Impertinente, insolente!

SABIO Pero Majestad…

SULTÁN ¿Cómo te atreves a anunciarme semejante cosa?... ¡Fuera de aquí!... ¡Sirvienta!

SIRVIENTA A la orden, mi amo.

SULTÁN Llévate a este mal agorero y que le den cien latigazos. 

CONTROLSICA DRAMÁTICA

NARRADORA El sultán, todavía de mal humor, ordenó que trajeran a otro sabio para interpretar lo que había soñado.

SABIA Su Majestad… 

SULTÁN Esta vez es una sabia y no un sabio.

SABIA A la orden, su Majestad. 

NARRADORA La mujer sabia, escuchó con atención la pesadilla de los dientes caídos. Y después… 

SABIA ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.

SULTÁN ¡Lo sabía, lo sabía!

NARRADORA El semblante del sultán se iluminó con una gran sonrisa.

SULTÁN A esta mujer que ha alegrado mi corazón, denle cien monedas de oro.

CONTROLSICA DE TRANSICIÓN

NARRADORA Cuando la mujer salía del Palacio, la sirvienta se le acercó admirada.

SIRVIENTA No es posible. La interpretación que has hecho de los sueños de mi amo es la misma que hizo el primer sabio. ¿No es cierto?

SABIA Es cierto.

SIRVIENTA Pues, entonces, no entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

SABIA Recuerda bien, amiga mía. Más importante que decir la verdad es saber cómo decirla

SEGUN EL OJO QUE VE


Un hombre caminando en Central Park en Nueva York. De repente, ve a un Pitbull atacando salvajemente a un niño. Captura y mata al perro y salva al niño de una muerte segura. Un policía que ve la escena llega y dice:-“Eres un héroe“. Mañana, todo el mundo leerá en los periódicos “un valiente nuevayorkés salva la vida de un niño“. Pero…es que yo no soy Nueva York. Bien, pues los periódicos dirán: “Un valiente estadounidense salva a un niño…” “pero… es que yo no soy estadounidense! ” “Y entonces, de dónde eres?”:”Yo soy árabe“. Al día siguiente, se lee en los periódicos: “un terrorista islámico ataca salvajemente a un perro americano

jueves, 8 de octubre de 2015

LA MAÑANA DEL 8 DE OCTUBRE




Combate naval de Angamos
por: Ernesto Linares

El 8 de octubre de 1879 se llevó a cabo el combate naval de Angamos, la acción bélica más recordada en Perú tanto por la muerte de Grau y la caída de varios de sus subordinados como por la captura del monitor Huáscar. Ese día también es especial porque se recuerda la creación de la Marina de Guerra del Perú en 1821.


En su momento, este combate también tuvo relevancia mundial por ser el primer enfrentamiento serio entre buques blindados desde la batalla naval de Lissa en 1866. Podemos encontrar referencias en la prensa británica, tanto en el Times como en la revista Engineering. También hay interesantes referencias al combate en los libros: Navies of the World; … and a concise summary of the principal naval battles of the last twenty years del marino norteamericano Edward W. Very de 1880, Naval Battles, ancient and modern de Edward Shippen de 1883 y el Twenty famous naval battles vol. 2 del también marino norteamericano Edward Kirk Rawson de 1899.

LA ÚLTIMA MISIÓN DEL HUÁSCAR

Mucho se ha escrito sobre la comisión que el Huáscar cumplía al momento de ser capturado en Angamos. Las primeras versiones aliadas no tuvieron comentarios favorables a Grau. El Presidente de Bolivia Hilarión Daza y el Presidente de Perú Mariano Ignacio Prado, en sus respectivos manifiestos en 1881, declararon que la última expedición se debió a iniciativa del mismo Grau a pesar que le sugirieron que regrese al Callao, pero esto se contradice por las instrucciones escritas que recibió Grau además que estos manifiestos tienen propósitos de defender la gestión de ellos como Presidentes. Los artículos principales de las instrucciones que recibió Grau eran:

“4. Concluido el desembarque de tropa, en Iquique, el “Huáscar” y la “Unión “, ambos bajo las órdenes del almirante Grau, zarparán con rumbo a Tocopilla, adonde llegarán en la noche; y si existiese allí algún blindado enemigo, el almirante Grau mandará aplicar el torpedo que con tal objeto va embarcado a bordo del “Huáscar” baja la dirección de don N. Waight encargado de su manejo y aplicación.

5. Sino hubiese blindado en Tocopilla, pero sí algún otro buque enemigo, el almirante Grau lo tomará, inutilizará o echará a pique, según las circunstancias.

6. En cualquiera de estos últimos casos, el almirante Grau resolverá si conviene dirigirse a Antofagasta en busca de algún blindado sobre el cual aplicará el torpedo, o en caso de no encontrarlo, cometer o no alguna otra hostilidad, según su juicio.

7. En ningún caso comprometerá el almirante Grau ninguno de los buques de su mando, y si encontrase buques enemigos en el tránsito, solo se batirá con fuerzas inferiores, salvo encontrarse en imposibilidad de retirarse ante fuerzas, superiores, en cuya circunstancia cumplirá con su deber.

Arica, setiembre 30 de 1879.

Adición.- No siendo posible la aplicación de torpedos a causa de la claridad de las noches, queda sin efecto todo lo relativo a ellos.

El almirante Grau cometerá entre Tocopilla y Coquimbo todas las hostilidades que fuesen posibles, y las operaciones que a su juicio puedan ejecutarse con algún éxito, observando siempre lo prevenido en el art. 7” [1].

Como se lee, la finalidad era torpedear uno de los blindados chilenos, que se supone era el Blanco Encalada, porque en esa época estaba en Mejillones ejecutando una reparación en sus máquinas[2]. Si no se realizó tal operación fue debido a la claridad de la luna, porque había luna llena del 30 de septiembre al 4 de octubre [3], llevándose a cabo la adición a las instrucciones, operando entre Coquimbo y Tocopilla.

FUERZAS CHILENAS

1.- Blindado Blanco Encalada: Contratado su construcción en 1872 en los astilleros de Earle's Shipbuilding Comapany en Hull, Inglaterra, y puesto a flote en 1875. Fue diseñado por Sir Edward James Reed, quien fue Jefe constructor de la Royal Navy de 1863 hasta 1870. Su desplazamiento era de 3560 toneladas, eslora de 210 pies, casco doble de acero, propulsión de doble hélice y velocidad máxima de 12.8 nudos, pero el día del combate era de 8 a 9 nudos [4]. Su espolón era de 7 pies 6 pulgadas de largo y de 6 pies 9 pulgadas por debajo de la línea de flotación [5]. Era el buque insignia de la escuadra chilena y era comandado por el capitán de navío Galvarino Riveros, Comandante en Jefe de la escudra chilena. Conformaba la 1ª división naval junto con la goleta Covadonga y el transporte Matías Cousiño.

Tenía una casamata central en cada banda de 7½ pies de altura. Su blindaje era de 6 y 8 pulgadas de hierro forjado en la casamata, en la parte superior e inferior respectivamente, respaldados por 14 pulgadas de madera teca y un revestimiento de zinc. Sobre la línea de flotación tenía una faja blindada de 9 pulgadas en el centro, que va disminuyendo a los extremos hasta 4.5 pulgadas. La cubierta superior a la altura de la casamata tenía un blindaje de 3 pulgadas y de 2 pulgadas en popa y proa.

Estaba artillado con 6 cañones Armstrong de 9 pulgadas y 250 libras en la casamata central, 3 por banda; un cañón de 20 libras, dos de 9 libras y dos ametralladoras Nordenfelt del calibre de una pulgada y media libra, una en cada extremo del puente.

Tenía una lancha a vapor armada que podía llevar torpedos de botalón.

2.- Blindado Cochrane: Buque gemelo del Blanco Encalada, fue contratada su construcción al mismo tiempo que ese, pero debido a los conflcitos con Argentina y Bolivia, fue comisionado sin que haya sido concluido y llegó a Chile en diciembre de 1874. Fue a Inglaterra en 1877 para ser terminado, colocándosele el forro de madera y zinc, regresando a Chile en 1878. Su velocidad máxima el día del combate era de 12 nudos [6]. Estaba al mando del capitán de fragata Juan José Latorre. Conformaba la 2ª división naval junto con el O'Higgins y Loa, al mando del mismo Latorre.


Su artillería era similar a la del Blanco Encalada, con la diferencia que tenía sólo una ametralladora Nordenfelt, ubicada en el tragante exterior del bauprés [7].

3.- Corbeta O'Higgins: Corbeta de casco de madera, contratado su construcción en Inglaterra en 1865 y terminado en 1866; debido a la guerra con España recién llegó a Chile en 1868. Su eslora era de 217 pies, desplazaba 1670 toneladas, tenía una hélice y su velocidad máxima era de 10 nudos. Estaba al mando del capitán de fragata Jorge Montt.

Estaba artillado con 3 cañones Armstrong de 7 pulgadas y 115 libras en cureñas giratorias, de tal manera que podían disparar los 3 por la misma banda; un cañón Armstrong de a 70 libras y dos de a 40 libras por banda.

4.- Goleta Covadonga: Goleta a vapor de madera, capturado por Chile durante la guerra con España en 1865. Puesta en grada en 1858 en el arsenal naval de Cádiz y comisionado desde 1859. Su eslora de 48.5 metros y desplazaba 630 toneladas.[8] Estaba al mando del capitán de corbeta Manuel J. Orella.

Estaba artillado con 2 cañones Armstrong de a 70 libras y otros 2 de a 9 libras.

5.- Transporte Loa: Crucero que pertenecía a la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) y fletado por Chile desde el 12 de mayo de 1879 por 18 mil pesos mensuales.[9] Su eslora era de 289 pies, desplazaba 1657 toneladas y tenía una velocidad máxima de 12 nudos. Estaba al mando del capitán de corbeta Francisco Javier Molina.

Estaba artillado con 2 cañones Armstrong de a 70 libras y uno de a 150 libras que perteneció a la corbeta chilena Abtao.[10]

6.- Transporte Matías Cousiño: Crucero que pertenecía a la Compañía Explotadora de Lota y Coronel y fletado por Chile desde el 12 de mayo de 1879 por 3 mil pesos mensuales.[11] Su eslora era de 64 metros, desplazaba 877 toneladas y su velocidad máxima era de 9 nudos. Aparentemente no estaba artillado y servía como carbonero de la escuadra. Estaba al mando del capitán mercante Augusto Castelton, inglés casado con chilena.

FUERZAS PERUANAS

1.- Huáscar: Mal llamado monitor, era llamado vapor de torreón blindado en las memorias de marina de años anteriores a la guerra. Fue contratada su construcción en 1864 en los astilleros de Laird Brothers en Birkenhead, Inglaterra y comisionado en 1866. Estaba basado en el diseño del marino britanico Cowper Coles. Su desplazamiento era de 1745 toneladas, su eslora de 195 pies, casco de hierro, propulsión de una hélice fija de 4 aspas y velocidad máxima de 12,27 nudos [12]. Estaba al mando del contralmirante Miguel Grau, Comandante en Jefe de la 1ª división naval y jefe de la expedición.

Su blindaje era de una faja de hierro forjado que se exteiende por toda la eslora, de 4½ pulgadas en el centro y que adelgaza hasta 2 pulgadas en los extremos, respaldados por 9 pulgadas de madera teca en el centro, que disminuye a 8 pulgadas en proa y 6 pulgadas en popa. El blindaje se extiende a 3 pies por debajo de la línea de flotación.[13] En la torre giratoria el blindaje era de 5½ pulgadas y de 7½ pulgadas en las inmediaciones de las portas de los cañones, sobre 14 a 15 pulgadas de madera teca que disminuye en donde aumenta el blindaje.[14] En la torre de mando el blindaje es de 3 pulgadas sobre 12 pulgadas de madera teca.[15]

Su artillería principal eran dos cañones Armstrong de 300 libras y 10 pulgadas de calibre, colocados en una torre giratoria de 22 pies de diámetro, que se ronzaba manualmente por 8 hombres y daba una vuelta completa en 15 minutos. Contaba también con dos cañones Armstrong de 40 libras, una en el alcázar de estribor y otro en popa, un Armstrong de 12 libras en el alcázar de babor y una ametralladora Gatling de calibre 0.42 in en la cofa. Cabe mencionar que la tripulación contaba con 60 rifles Remington [16] calibre 0.43, que usaba la misma munición que la ametralladora Gatling, según se puede leer en diversos documentos del Archivo Histórico de Marina.

2.- Corbeta Unión: Construido en Nantes, Francia, en 1864 por encargo de los confederados de la guerra de Secesión, comprado por Perú durante el conflicto con España. Su eslora era de 240 pies, su desplazamiento de 2017 toneladas [17], propulsión de una hélice rebatible de 2 aspas y velocidad máxima de 13.7 nudos. Era el buque insignia de la 2ª división naval, al mando del capitán de navío Aurelio García y García, mientras el comandante del buque era el capitán de navío Nicolás Portal.

Su artillería era 2 cañones Armstrong de 70 libras en proa, 12 cañones Voruz de 70 libras en las bandas y un cañón Whitworth de 12 libras (Grau en la Memoria de Marina de 1878 escribe de 9 libras, pero diversos documentos del Archivo Histórico de Marina lo escriben como 12 libras). El problema de la artillería Voruz, es que las bombas tenían espoletas defectuosas que hacían que el proyectil estallase en la boca cañon, con lo que hacía inútiles a estos cañones [18], pero esto se estaba remediando adaptándose las espoletas del Parrott de 100 libras [19].

PRELUDIO

El Huáscar y la Unión navegaban por la costa chilena. El 5 y 7 de octubre se detuvieron para hacer reparaciones enlas máquinas del Huáscar, lo que prueba que no estaba en buen estado; en el último día mencionado ya estaban de regreso a Arica y también se trasladaron 25 toneladas de carbón de la Unión al Huáscar [20].

La escuadra chilena se reunió la mañana del 7 de octubre en Mejillones, después de una expedición a Arica. En la noche, un concejo de marinos chilenos acordó no obedecer las órdenes impartidas por el Ministro de Guerra y Marina en Campaña Rafael Sotomayor y el capitán de navío Riveros ordenó que Latorre con su división cruzase Mejillones de 15 a 20 millas de la costa esa noche [21], mientras que él obedecría la órden de que con su división recorrería la costa hasta Antofagasta.

A la 1 a.m. del 8 de octubre, el Huáscar efectúo un reconocimiento de una hora sobre Antofagasta y al salir de la bahía, se reunió con la Unión a las 3.15 am y emprendieron rumbo al norte, cuando divisaron 3 humos y al comprender que eran buques enemigos [22], los buques peruanos hicieron rumbo al oeste y luego al suroeste [23]. La Unión botó gran cantidad de humo para distraer a los buques chilenos, permitiendo al Huáscar pasar al norte y que ellos persigan a la Unión [24]. Eran los buques chilenos de la 1ª división naval, conformados por el Blanco Encalada, Covadonga y Matías Cousiño, a una distancia de 5 millas [25]. Al amanecer, la distancia del Blanco Encalada al Huáscar era de 6 millas, la Unión estaba entre estos buques a una distancia de 5 a 7 mil metros del Blanco Encalada y la Covadonga, porque el Matías Cousiño se había regresado a Antofagasta.

A las 7:15 a.m. desde el Huáscar se divisaron otros 3 humos al noroeste, que resultó ser la 2ª división naval chilena, conformada por el Cochrane, O'Higgins y Loa. Los buques peruanos forzaron el paso al norte, siendo perseguidos por el sur y noroeste.

A las 9 a.m., la corbeta Unión, que estaba a 600 metros por la aleta de babor del Huáscar, pasó por el costado de estribor y gracias a su andar se hizo paso al norte [26], mientras el Huáscar puso proa sobre tierra [27]. La corbeta Unión pasó a 400 metros de la proa del Cochrane con una velocidad de 13 nudos en momentos que el O'Higgins cambio rumbo de este a nordeste. Antes, el capitán García y García convocó a una rápida junta de guerra con los jefes presentes en la corbeta y se decidió que combatirían con las naves enemigas sólo si estos los batían y que en nada influirían en la suerte del Huáscar lo que ocurriese con los otros buques de guerra [28].

EL COMBATE

1.- El inicio

El blindado Cochrane cerró el paso al norte del Huáscar y este le hizo frente y le disparó los cañones de la torre a las 9:40 a.m., a mil metros de distancia, empezando el combate. El Cochrane no hizo fuego sino hasta que estuvo a 200 m de distancia.

Antes de que el Cochrane abriera fuego, un proyectil del Huáscar rebotó en el mar e impacta en la amura de estribor del blindado chileno, por encima del blindaje, destrozando en la cocina y cayó en la cubierta sin estallar. 

Cuando el Cochrane ya hacía fuego, le cayó un tiro del Huáscar en su batería de estribor. Al respecto, uno de los oficiales del Cochrane dijo:

"La granada Palliser del cañón de 10" del Huáscar fue disparada a 600 yardas e impactó en nuestra coraza de 6" con un ángulo de incidencia de 30°. La perforó 3", aflojó remaches y el almohadillado interno, y rompió un bao. Probablemente la granada se rompió". 

Un tiro del Cochrane dio a babor del Huáscar, debajo de su torre giratoria, explotando y sacando a 12 hombres fuera de combate. Este tiro fue decisivo para el combate, pues la principal arma del Huáscar, su torre giratoria, quedó inmóvil. Un sobreviviente del Huáscar dijo lo siguiente:

"A los primeros tiros del Cochrane, se descompuso la torre del monitor: no jiraba bien i se llamó a un aleman mecánico que no tenía otra cosa que hacer que revisarla, para que la compusiera; pero eran tanto los disparos i la confusión i el ruido que formaban las granadas al estallar dentro del buque i la jente que moria, que el aleman dijo que la descompostura era sin remedio. Se retiró de ahí i se fué a colocar en uno de los entrepuentes inferiores. Ya se sabía que el almirante Grau había desaparecido, i los otros comandantes mandaban llamar al aleman para que fuera a componer la torre; pero nada. Este hombre, armado de un fusil, no quiso moverse del lugar en que se había colocado. Creia encontrar una muerte segura subiendo a componerla".[30]

Otro tiro del Cochrane deja inhabilitado el timón de la rueda de combate del Huáscar, cambiándose la estación de gobierno debajo de la Cámara del Comandante en la popa, a donde llegaban las ordenes de Grau por mensajeros.

2.- La muerte de Grau

Diez minutos después de las averías antes mencionadas, muere el contraalmirante Miguel Grau al caer un proyectil en la torre de mando. El teniete 1° Diego Ferré, quien se comunicaba con Grau desde la rejilla del piuso, murió por la onda expansiva. El historiador naval Melitón Carvajal calcula la hora de su muerte a las 10 am, aunque todos los años se conmemora esto a las 9:50 am.[31]

El aspirante Carlos Tizón le narró a su padre lo siguiente sobre la muerte de Grau:

"Fui uno de los primeros que ví caer muerto á nuestro valiente y querido comandante, quedando dentro de la torre las piernas y sobre cubierta el tronco cubierto de sangre con la cara hácia arriba; parecía que hubiese sido dividido con cuchillo, pues se le veía la mitad del levita que conservaba abotonado".[32]

Como sólo quedaron los miembros inferiores de Grau, se supone que el resto del cuerpo se perdió en el mar.

El mando del Huáscar lo asumió el capitán de corbeta Elías Aguirre, quien estaba en la torre giratoria.

3.- Llega el Blanco Encalada. Se agudiza el combate

La lucha era terrible, principalmente en el buque peruano, porque todos los tiros del Cochrane perforaban el blindaje del Huáscar:

"Los que estaban abajo recibían la muerte sin saber por donde les venía, porque no había lugar en el caso que ofreciese resistencia á los proyectiles Pelliser que lo atravesaban de babor á estribor y de popa á proa, matando ó hiriendo á los que encontraba á su paso; formándose un hacinamiento de escombros y cadáveres que impedían el tráfico: á esto se agregaba el humo denso que produjeron los cinco incendios que se declararon y que asfixiaban á la gente; los gritos de coraje de unos y los alaridos de los pobres heridos; presentaba todo esto un cuadro desgarrador; pero que no inspiró desaliento en sus defensores".[33]

Hubo un momento en que se cayó el pabellón del Huáscar, pero nunca paró sus máquinas y rápidamente hizo otra. El comandante de la escuadra chilena, Galvarino Riveros escribió lo siguiente:

"Hubo un instante en que dejó de verse izada la bandera del Huáscar, y se creyó concluido el combate; pero la bandera peruana volvió a levantarse en la nave enemiga, y la lucha continuó".[34]

Un proyectil del Huáscar cayó sobre la aleta de estribor del Cochrane, en la parte que no estaba blindada, destruyendo el camarote del comandante, destruyó el cubichete de la máquina, la botica y se fue al mar.

El Cochrane intentó espolonear, sin éxito, al Huáscar, como lo contó un oficial chileno:

"En dos ocasiones en que estuvimos cerca del Huáscar tratamos de espolonearlo por su través; fallamos y pasamos a unas cinco yardas (4.5 metros) por su popa".[35]

El combate se complicó para los peruanos cuando llegó a la escena el Blanco Encalada.

"En esa situación, no contando ya el Huáscar con la ventaja de su andar y encerrado entre los blindados, á la par que dirijió sus fuegos sobre el Blanco, viró para embestirle con el espolon, ataque que fué prontamente evadido y que dejaba al buque á merced de las buenas punterías de los blindados y aun de la Covadonga".

Un tiro que penetró en la torre giratoria hirió al capitán de fragata Melitón Carvajal, mayor de órdenes de la primera división naval, que fue llevado a la sección de máquina.

Diversos proyectiles penetraron la torre giratoria. El teniente Melitón Rodríguez fue decapitado por un proyectil cuando sacó su cabeza por uno de los portalones del cañón. El capitán de corbeta Elías Aguirre murió por un proyectil que estalló dentro de la torre giratoria, desapareciéndole la parte superior de su cabeza, pues su cuerpo fue encontrado de la mandíbula para abajo. El teniente 2° Enrique Palacios fue herido por este tiro.[36]

El capitán de fragata chileno Juan José Latorre, comandante del Cochrane, escribió lo siguiente:

"Como el Huáscar continuara girando sobre estribor, el Blanco, que más atrás que nosotros hacía el mismo rumbo que anteriormente el Cochrane, aprovechó el momento para también espolonearlo, operación que todavía una vez mas intentamos sucesivamente ambos blindados, pero sin alcanzar el objeto propuesto".[37]

Es en esta situación que el mando del Huáscar lo asume el teniente 1° Pedro Garezón, con el buque sin gobierno por tercera vez, con incendios en las cámaras del comandante, de los oficiales y de los maquinistas, además otros debajo de la torre del comandante y en el sollado de popa.

4.- Fin del combate

Garezón, con los tres oficiales que quedaban, resolvió sumergir el buque y ordenó al alférez de fragata Ricardo Herrera para que comunicara al 1° ingeniero, el norteamericano Samuel MacMahon, abrir las válvulas, que se refiere a sacar las tapas de los condensadores para que se el buque se llene de agua. Esta operación necesariamente se hace con la máquina apagada para evitar que los maquinistas sean quemados por el vapor. Por esta razón el Huáscar se detuvo y fue abordado.

Tizón cuenta sobre el abordaje:

"Rechazarlos fue imposible pues las armas menores que se encontraban en la segunda cámara fueron todas destrozadas por los proyectiles que penetraban por esa parte. Tomaron posesión del buque, cubierto de muertos, heridos, golpeados, sangre y escombros en horrorosa confusión".[38]

La Covadonga se acercó sobre el final y realizó un tiro.

Fue a las 11:10 am cuando se suspenden los fuegos. El teniente Juan M. Simpson estuvo al mando de la embarcación de abordaje enviada por el Cochrane y rápidamente ordenó a los maquinistas a colocar nuevamente las tapas a los condensadores, para evitar que el buque se siga llenando de agua. Para ese momento también llegaba una embarcación del Blanco con el capitán de corbeta Guillermo Peña, designado por el capitán de navío Riveros como comandante accidental del Huáscar.

Sobre este instante, Garezón escribió:

"Debo manifestar que cuando los oficiales y tripulación de los botes subieron á la cubierta del buque, encontraron el pico caído por haberse roto la driza de cadena que lo sostenía, de manera que el pabellón que pendía de él y que había sido izado por segunda vez, se encontraba en la cubierta, cuya circunstancia hice notar al teniente 1° señor Toro, del Cochrane y á otros oficiales cuyos nombres no recuerdo".[39]

EL COMBATE EN CIFRAS

De los 204 tripulantes que tuvo el Huáscar, hubieron 33 muertos, 24 heridos graves y 3 heridos leves. Entre los que combatieron hubieron 59 extranjeros: 39 ingleses, 4 alemanes, 3 norteamericanos, 3 griegos, 2 franceses, un noruego, un danés y 6 de nacionalidades no precisadas.[40]

El Cochrane tuvo un muerto, un herido grave y 8 heridos leves.

El Cochrane disparó 45 proyectiles Palliser de a 250 libras, 12 proyectiles de 20 libras, 16 proyectiles con su cañón de 7 libras, 450 tiros de ametralladora Nordenfeldt de 1" y mil tiros de rifle.

El Blanco disparó 31 proyectiles Palliser de a 250 libras, 6 proyectiles de 20 libras, 4 proyectiles de 9 pulgadas, 2 proyectiles de 7 libras, 350 tiros de ametralladora Nordenfeldt de 1" y mil tiros de rifle.

El Huáscar disparó un aproximado de 40 proyectiles Palliser de a 300 libras, fuera de varias armas menores.

NOTAS
[1] Boletín de la Guerra del Pacífico, N° 19, p.403. Publicación periódica. Santiago de Chile. 1879.
[2] Galvarino Riveros, Angamos. Refutación de los cargos hechos al Jefe de la Escuadra y comandante del blindado Blanco Encalada, apropósito de su participación en ese combate, pp. 9-10. Santiago de Chile: Imprenta de La República de Jacinto Núñez. 1882.
[3] Francisco Yábar Acuña, Las Fuerzas Sutiles y la defensa de costas durante la Guerra del Pacífico, p. 121.
[4] Gonzalo Bulnes, Guerra del Pacífico, de Antofagasta a Tarapacá, p. 486. Valparaíso: Sociedad Imprenta y Litografía Universo. 1911.
[5] Theodorus Bailey Myers Mason, The war on the Pacific coast of South America between Chile and the allied republics of Peru and Bolivia 1879-81’, pp. 14-15. Washington. 1885.
[6] Bulnes, Op. Cit., p.
[7] Mason, Op. Cit., p. 14.
[8] José Ramón García, El Combate del 2 de Mayo 1866 en el Callao, p. 76. Madrid: Editorial Naval. 1994.
[9] Melitón Carvajal Pareja, Historia Marítima del Perú, T. XI, vol. 1, p. 786.
[10] Riveros, Op. Cit., p. 9.
[11] Carvajal, Op. Cit., p. 786.
[12] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 3, p. 371.
[13] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 3, p. 376.
[14] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 3, p. 403.
[15] Carvajal, Op. Cit. T. IX, vol. 3, p. 414.
[16] Boletín de la Guerra, p. 396.
[17] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 781.
[18] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, pp. 698-709.
[19] Hernán Garrido Lecca, Diario a bordo de la corbeta Unión, p. 87. La Casa del Libro Viejo: Lima. 2008.
[20] Carvajal, Op. Cit., T. XI, vol. 2, p. 469.
[21] Riveros, Op. Cit., pp. 25-26. Las órdenes originales eran que la división de Latorre cruzase a una distancia de 50 millas y si no encontraba a los buques peruanos, expedicionar sobre Iquique y Arica.
[22] Diario El Peruano, 3 de noviembre de 1879. Parte oficial de Melitón Carvajal.
[23] Archivo Histórico de Marina (A.H. de M.). Serie: Conflictos Internacionales, subserie: Conflcito con Chile, sobre Guerra con Chile oct-dic 1879. Parte oficial de Aurelio García y García.
[24] Aurelio García y García, La corbeta Unión el 8 de octubre 1879, pp.10-15. Lima: Imp. del Teatro. 1880. Instructiva del capitán de navío García y García dada en el sumario.
[25] Boletín de la Guerra del Pacífico, pp. 367-368.
[26] Alejandro Montani, Artículos Militares (guerra del Pacífico), pp. 65-74. Lima: Oficina tipográfica de "La Opinión Nacional". 1907. Carta del capitán de navío Juan Salaverry al sargento mayor Alejandro Montani.
[27] Parte oficial de García y García
[28] Pascual Ahumada Moreno, Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia, T. I, pp. 498-499. Valparaíso: Imprenta del Progreso. 1884.
[29] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 761. Respuestas de los oficiales del Cochrane a preguntas de oficiales del Pensacola.
[30] Boletín de la Guerra, p. 395. Conversación con los prisioneros del Huáscar.
[31] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 514.
[32] El Peruano, viernes 14 de nov 1879. Carta de Carlos Tizón a Amaro Tizón del 24 de octubre de 1879.
[32] Ibídem.
[33] Boletín de la Guerra, p. 395. Parte oficial del capitán de navío Galvarino Riveros
[34] El Peruano, lunes 3 de nov 1879. Parte oficial de Melitón Carvajal
[35] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 760. Respuestas de los oficiales del Cochrane a preguntas de oficiales del Pensacola.
[36] Mason, Op. Cit., pp. 43-45.
[37] Riveros, Op. Cit. p. 78. Parte oficial de Juan José Latorre.
[38] El Peruano, viernes 14 de nov de 1879. Carta de Carlos Tizón a Amaro Tizón del 24 de oct 1879.
[39] El Peruano, lunes 3 de nov de 1879. Parte oficial del teniente 1° Pedro Garezón
[40] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, pp. 551; 554.
*******************
Artículo escrito por Ernesto Linares en su blog "Variedades"
Imagen: acuarela del marino británico Rudolph de Lisle sobre el combate naval de Angamos.


Tomado del blog de Jonatan Saona http://gdp1879.blogspot.com/2012/10/combate-de-angamos.html#ixzz3nyepujDT


(Del Blog http://gdp1879.blogspot.pe/)

viernes, 18 de septiembre de 2015

La Engañera - Los Nocheros



Corazón por que no callas
No te cansas de llorar
Mira que me estoy muriendo
Mira que no puedo más

Si yo pudiera arrancarte
Para dejar de penar
Y así mostrarle a esa ingrata
Que al que olvida hay que olvidar

Ayer le he visto con otro
Alegre la vi pasar
Ganas tuve de gritarle
Engañera p'ande vas

Corazón vos me engañaste
O es que no te comprendí
Pensé que no la quería
Y hoy veo que no es así

Tengo miedo muchas veces
Tengo miedo en aflojar
Tengo miedo que me obligues
Corazón a perdonar

SUSPIROS DEL LOCO POR LA…



Cando llegó la hora azul, tenía que partir,
una jornada de trabajo había terminado.
Caricias ajenas  su cuerpo habían minado,
respira y toma fuerza lista para mentir,
su vieja contenta porque la nena ha llegado.

Solo tiene unos cuantos minutos para descansar,
para estar en brazos de Morfeo y soñar libertad,
después tendrá que estudiar para no llorar.
Los olores del placer se quedan allí por dignidad;
el sacrificio es su compañero para triunfar.

Un día llegó hasta su corazón una sensación,
amor lo llamaban su amiga compañera
Pero para ella era un dolor, más que una pasión.
El loco se había enamorado de la hetaira,
el milagro se dio, realidad se hizo la ilusión.

Ella obrera  del amor a su manera le era súper fiel.
Él  lo sabía todo y aprendió a compartir su piel.
Amaba a esa mujer porque no le mentía,
no era como las otras llenas de hipocresía,
ella jamás la ilusión de su amado rompería.

Pero todo tiene un final y la muerte apareció.
Ella tuvo que partir cuando amaneció.
Él la tuvo que llorar cuando anocheció.
Hoy el loco me inspira para escribir todo esto
Porque ese loco soy yo disculpen si les molesto.
(RJLR)

Escrita en el 2002. De S IX

SOCIEDAD DESCOMPUESTA


Por: Francisco Durand

Nuestra sociedad (la manera como nos organizamos colectivamente para vivir en paz en este territorio llamado Perú) está descompuesta. Este lamentable estado rige a pesar de que tenemos una Constitución y cientos de leyes, que en parte se emiten para tratar de mejorar, creyendo ingenuamente que así arreglamos los problemas. En realidad, no son las normas sino el comportamiento social y las instituciones los que deben cambiar. Recordemos aquello de hecha la ley, hecha la trampa. A más leyes, igual descomposición social. Pocos las respetan, la mayoría finge hacerlo o la desafían abiertamente.

Crisis valorativa
Una de las manifestaciones de una sociedad descompuesta como la peruana actual es que el país ha perdido un sistema de valores social y nacional sin reemplazarlo por otro mejor. Esta pérdida ha ocurrido lenta pero persistentemente desde los años 1950 a la actualidad y se ha acentuado hasta llegar a niveles inaceptables en las últimas décadas. El viejo sistema de valores que ponía el énfasis en “el respeto a los  mayores” o los “preceptos de la Santa Madre Iglesia”  ha perdido vigencia. Tampoco el “amor a la patria” o el sentido de entrega de la militancia política para dirigir a los más pobres hacia la redención social que practicaron los viejos partidos, empezando por el APRA y siguiendo por las izquierdas, se han mantenido. La mística sindical ha desaparecido con los sindicatos. Estos viejos sistemas valorativos de los hogares, la iglesia, las fuerzas armadas o los antiguos partidos y organizaciones sociales se debilitaron sin dar lugar a otros mejores y más universales. Ergo, se generó un vacío valorativo. Como ya no hay reglas sociales ni instituciones viables (salvo en pequeños bolsones), cada cual hace lo que le parece, así haga daño a los demás. Lo que rige entonces son antivalores expresados en un comportamiento trasgresor, en un individualismo extremo que se corresponde con el capitalismo salvaje que tenemos.


Las causas
Esta crisis valorativa empezó mientras el país se fue “modernizando” a medida que la migración se acentuó y se triplicó la tasa de crecimiento poblacional. El Perú se urbanizó alocadamente y luego el campo también terminó siendo afectado por las presiones consumistas de todo tipo. En los años 1980 entraron en acción varios factores de crisis que acentuaron una cultura de trasgresión normativa, preparando las condiciones para que desaparezcan los viejos valores sin reemplazarlo por un republicanismo ciudadano. Primero, fue la recesión económica que vino con inflación, iniciándose en el segundo gobierno de Belaunde y agravándose con el primer gobierno de Alan García. La gran crisis generó desempleo masivo, devastó las formas de sobrevivencia y empujó a la población a agenciarse ingresos de cualquier manera, haciendo mil oficios, así no fueran legales.
A la recesión se juntó un segundo factor, la erupción de la corrupción. Este proceso fue generalizado pero se agravó desde la presidencia de García en 1985-1990 y no ha parado desde entonces. Lo confirma la sucesión de bandidos presidenciales que, con la excepción de Valentín Paniagua, se han mantenido en el poder hasta la actualidad. Ellos dieron la señal que el Estado y los recursos públicos, las funciones públicas, el cargo y el uniforme, podían servir para enriquecerse y luego salir de compras. Ser autoridad era un mecanismo efectivo para depredar los bienes públicos y usar el cargo para extorsionar a los peruanos que tuvieran la mala suerte de no tener papeles en regla o ser enjuiciados.
El tercer factor tiene que ver con los modelos económicos, que empujaron a gran parte de la masa trabajadora a la informalidad y la delictividad, generando junto con la recesión y la corrupción estatal la base estructural de la trasgresión institucionalizada. La migración y el crecimiento poblacional generaron una fuerza de trabajo abundante que el sistema mismo no podía emplear. El modelo estatista y de protección de mercado, acentuado con Velasco y continuado hasta el primer gobierno de García no lo resolvió, sucumbiendo en la recesión de los 80.

Fracaso Neoliberal
Luego vinieron los neoliberales en 1990, que sostuvieron (entre ellos De Soto, el teórico de la informalidad urbana) que con mercados abiertos y desregulación se generaría una dinámica de mercado que acabaría con la informalidad, que con reformas como la titulación y la eliminación de barreras burocráticas se sentarían las bases de la modernidad. Lo que en realidad ocurrió fue un reparto de los activos estatales a grandes grupos de poder económico y las transnacionales y grandes oportunidades especulativas como la recompra de los bonos de la deuda externa y un consumismo desenfrenado.
Con el modelo libremercadista, y la bonanza exportadora 2002-2012, se reactivó el extractivismo pero siendo intensivo en capital y escaso en generar empleo directo. Volvimos entonces a un modelo de crecimiento sin desarrollo, de nuevos ricos y nuevos pobres, también con una nueva clase media, pero con corrupción, en una situación donde la mayoría poblacional no entra a la formalidad y la mayoría de las autoridades roban y abusan, y donde quienes han ascendido socialmente corren el riesgo de hacer el camino de vuelta apenas termine la bonanza. Ese momento ha llegado.
Con el consumismo que vino con la recuperación y la apertura, se reforzó una cultura de individualismo salvaje hoy predominante. Las reformas neoliberales aceleraron entonces una tendencia a comprar para satisfacer un deseo reprimido de consumo, con deudas crecientes y sin dar prioridad a las necesidades básicas de las familias. En medio de las reformas neoliberales se entronizó el principio del lucro incluso para actividades como la educación (siguiendo un plan del Banco Mundial), apareciendo colegios y universidades que vendían títulos sin verdadera instrucción profesional. De allí ha surgido una nueva generación de rectores millonarios, destacando uno que  tiene aspiraciones presidenciales y que hace política diciendo: hay plata como cancha. Habla incluso de una nueva raza  que es, supongo, la raza de los trasgresores.
Las instituciones políticas y la representación han seguido asimismo una tendencia declinante. Ha aparecido una nueva generación de políticos plutócratas que sostienen que la plata llega sola  y toda clase de otorongos en el Congreso. Una mayoría de alcaldes y no pocos gobiernos regionales viven de la coima. Los medios de comunicación de masas no se quedan atrás. Esta regresión cultural se expresa en la prensa basura y la televisión basura, que refuerzan esa actitud trasgresora e individualista salvaje.
Al fallar el modelo económico y tener una clase política y medios de comunicación de masas que expresan la nueva cultura logrera, la informalidad ha crecido, extendiéndose a provincias y luego a los espacios rurales, que también han caído presa del consumismo, acelerando la disolución de las viejas costumbres y del poco respeto a los mayores que quedaba. La piratería de música y videos experimentó un enorme desarrollo, al igual que el contrabando tipo “culebra”, organizado por mafias internacionales que entran por Puno. La bonanza incentivó no solo a las grandes empresas formales (suerte de lunares de modernidad que dominan los sectores más rentables pero que son una suerte de enclave) sino también a las delictivas, acentuando y extendiendo a todo el territorio la descomposición social. Aparecieron las mafias que explotan oro y trafican con mujeres y niños en la sierra de Puno y en los lavaderos de Madre de Dios, también los taladores ilegales maderas finas que se concentran en Pucallpa. No faltan depredadores legales de los bosques amazónicos, incluyendo un “empresario checo” que está  sembrando palma aceitera de la peor manera en Aguaytía. La producción de coca volvió a crecer y el Perú obtuvo el dudoso título de llegar a ser el principal productor de cocaína del mundo, generándose un nuevo corredor de la droga por tierra, río y aire hacia Bolivia y el Brasil. Cabe señalar que tanto las economías informales como las delictivas generan más empleo que las grandes mineras y petroleras, que los grandes bancos y fábricas, evidenciando las limitaciones del modelo económico.
Al mismo tiempo, estas nuevas mafias importaron métodos criminales del exterior, como el sistema de cobros de cupos al transporte patentado por la Mara Salvatrucha de El Salvador, el asesinato pagado con motos lineales de Colombia o el descabezamiento patentado por los carteles mexicanos. Nuevas pandillas aparecieron por todo el país, desbordando a la policía o quizás articulada a ellos en un sistema institucionalizado de reparto de ganancias. El crimen callejero se agravó en plena bonanza, indicando que no estaba asociado a la pobreza sino a una cultura de riqueza rápida y consumismo y de cadenas globales del crimen. El tráfico de armas, por su parte, aumentó la audacia de raqueteros y sicarios.


¿Es posible el cambio?
Existen dos maneras de atacar este problema para ir revirtiendo la condición de sociedad descompuesta y caminar a una sociedad recompuesta. El cambio debe venir de quienes no están comprometidos con esta lógica depredadora y trasgresora, sea en el Estado, ese grupo de funcionarios y tecnócratas que no forman parte de la descomposición, o de la propia sociedad, activando la famosa “reserva moral” que apareció  fugazmente con Paniagua el 2000 y cuya tarea fue incompleta y que en buena parte ha sido revertida. El cambio, además lo deben planear y ejecutar peruanos, no entidades extranjeras.
El cambio entonces puede venir de arriba, desde las autoridades sanas y competentes, o de abajo, desde la mejor parte de la sociedad. Un optimista afirmaría que es posible, que tales potencialidades existen y que con un buen Estado y una mejor democracia se podría generar una moral republicana. Un pesimista argumentaría lo contrario, que es demasiado tarde, que el sector sano y responsable se está achicando; entonces el país estaría condenado y puede fácilmente convertirse en un narco Estado o en un Estado Fallido.
 No descarto un tercer escenario. Que la descomposición se mantenga, avanzando o retrocediendo según nos toquen buenos o malos gobernantes, pero manteniéndose esencialmente los rasgos de sociedad descompuesta que ahora tenemos. ¿Qué nos espera en las elecciones del 2016?

Del semanario: Hildebrandt en sus trece: No265