lunes, 30 de marzo de 2015

Un hijo en Febrero - Aldo Monges

La mujer que yo más quiero
La que espera un hijo mío
A mediados de febrero
Es mi amor, mi enamorada
Mi mujer, mi bienamada
Mi canción ilusionada
Y sueño con el hijo que esperamos
Con poder besar sus manos
Cuando duerma en mi regazo
La que tan feliz me abraza
Cuando vuelvo del trabajo
A refugiarme en mi casa
La que cuenta nueve lunas
Y le nace desde el vientre
Una canción de cuna
Y sueño, sueño
Con el hijo que en febrero me dará
Y espero, espero
Que mi niño diga su primer mamá
(Y ahí está ella orgullosa y en silencio
Yo la miro y me parece que hay una cuna en su cuerpo
Que hay una cuna en su vientre, donde duerme mi pequeño)
La mujer que yo más quiero
Me dará el mejor regalo
A mediados de febrero
Y sueño, sueño
Con el hijo que en febrero me dará
Y espero, espero
Que mi niño diga su primer mamá
Y sueño, sueño
Con el hijo que en febrero me dará
Y espero, espero
Que mi niño diga su primer mamá
Sueño, sueño, larararará
Sueño, sueño, larararará

QUIERO QUE LLEGUE (De S-V)


Siempre creí en lo bonito y bello de la vida.
Siempre creí en la justicia de la sociedad.
Siempre creí en la verdad de la “historia”.
Qué tan equivocado estaba hasta que cerré los ojos;
falta poco para que pueda ser uno más.
Y ya me di cuenta que injusto son con nosotros,
hasta la Biblia lo trató mal,   ignora
al progenitor del martir del Calvario.
Será tal ves  porque no comprometemos
nuestra existencia al traer al mundo un ser,
como tu mujer amada, mujer perfecta que
siempre te espere,  llegaste y te marchaste.
Pero volviste pero ya no eres la misma,
será porque cerré los ojos,  desperté, vi.
Pero hoy estamos aquí  juntos, sí juntos,
aun de la mano aunque nos duela.
Pero quiero que llegue mi hijo.
Quiero decirle que lo quiero.
Quiero decirle que no tema.
Quero decirle qua amo a su mamá
Quiero que comprenda que tú
mujer amada me amas a tu manera.
Quiero que sea octubre para ser papá.

(RJLR)
(Escrita en el noviembre 2004)

martes, 24 de marzo de 2015

EL NIÑO DE LOS PIES DESCALZOS


Recibió el balón, “Patato” Marquez se encontraba en el medio campo. Levantó la cabeza y comenzó a escribir la azaña. Se llevó a Juan de la Venga, Rodolfo Guzmán también quedó en el camino, de la misma manera Menuel Grimaldo, ya se encontraba en el borde de area, miro la ubicación del arquero Rodolfo Bazán sacó un remate que se clavó en un angulo. El público que repletó el estadio Melgar salto de alegría, muchos lloraron de emoción en las cuatro tribunas, era la tarde del domingo 2 de octubre de 1966. FBC Melgar jugó con Alianza Lima y había ganado 2-1.
Patato, no lo podía creer, se emocionó y salió corriendo de tras del arco, sus compañeros lo abrazaban. Parado en uno de los palos de su portico se encontraba Bazán, aquel arquero que tapaba en la selección Nacional y que en el año 1963 le atajó un penal a el “rey” Pele. Miro al goleador arequipeño, le extendió la mano y le dijo “Bien muchacho, muy bien, tienes mucho futuro”. Después el moreno y experimentado portero se ubico en su zona pensando de donde había salido este muchachito.
En el barrio de María Isabel, entre las 3.30 y 4 de la madrugada se escuchaba los silbidos de los niños y muchachos, era el llamado para poder salir a jugar a la pelota. Corrian a mediados de la decada cincuenta del siglo pasado, y “Patato” Marquez era uno de los primeros que salia a despectar a sus amigos Celso Suárez el “Chileno” y Waldo Sierra el “boxeador”. Desde su humilde casa en la calle Tejada 122, salía todo emocionado, para entonces el ya jugaba los calichines del equipo de Atlanta que era entrenado por Enrique Espejo.
El pequeño Eduardo Gabriel Marquez Obando, nació el 27 de marzo del 1944, y cuando tenía los 10 años de edad, pasó a jugar en su segundo equipo el Real Madrid de IV Centenario que lo dirigia Octavio Monje.
Pero lo que más legustaba “Patato” eran jugar defendiendo a su barrio contra los rivales de siempre como era Manzanitos y Barrio Obrero, los cotejos se jugaban en las chacras donde hoy se ubica el barrio de Ferroviarios.
“Esos si eran partidos se jugaban muy temprano y eran a muerte” recuera don Eduardo Marquez, que en la actualidad cuenta con 69 años de edad y pasa sus días tranquilo en el calor de su hogar junto a su esposa Sonia Lazo, en la urbanizació el Eden de Lara.
El gran “Patato” reconoce que nació con talento para jugar fútbol. Es que desde muy niño le gustaba jugar a la pelota. “Dos cosas me gustaban jugar, primero los chotes, que consistian en patear una pelota de trapo pesada de poste a poste, creo que ahí es donde desarrolle la fuerza, potencia y dirección a la hora rematar. El segundo juego era el de chimbar, es cuando llovia se formaban posas y ahi me gustaba patalear. Pero también jugaba a la bata, la rayuela, pero también a las ollitas con mis amiguitas, es que antes se era mas sano, más inocentes, imaginate que cuando hacia calor, nos ibamos al río Chili ahí nos bañabamos calatos, tanto niños como niñas, yo tendría 9 años de edad”.
No recuerda con exastitud el origen de su apodo, pero lo que si sabes es que lo acompaña desde muy pequeño. “En mi barrio tenía un amigo, Raúl Fuentes que era mudito y no se porque me decia patato. Pero mi mamá Emma Obando, me cuenta que él trataba decirme que le preste mis zapatos”
La señora Emma, cada vez que miraba a su pequeño se preocupaba. “Mi hijo tiene sus piernas arqueadas, parece que se va quebrar” solia decir. Para muchos ahí radicó su habilidad en el manejo del balón.
Cuando cumplió 12 años de edad, tenía la costumbre ir al estadio Melgar todos los sábados y ubicarse detrás de un arco, y hacia de alcansabolas, le gustaba ver como el balón inflaba las redes y soñaba que algún día haría los mismo. Patato se quedaba en el estadio desde las 6 de la mañana hasta pasado las 5 de la tarde, observando los partidos de la tercera, segunda y primera división.
Cuando llegó a la adolecencia tuvo paso fugaz por el Aurora y White Star. A los 16 años ya con el reconocimiento de todo su barrio que era un buen jugador, su padre Carlos Maquez decide llevarlo al equipo de Estrella Mistiana que jugaba en las segunda división, allí en base a mucho empeño, esfuerzo y sacrificio comenzó a ganarse un nombre en la tranquila Arequipa.

En el año 1962, con 18 años de edad y por sugerencia de sus hermanos Carlos y Oscar que ya jugaban en el FBC Melgar, llegó a vesistirse de “rojinegro”. La trasfenrencia es decir el pase de Patato al cuadro dominó costo una gran mesa de sesiones y 6 sillas para el cuadro del Estrella del Mistiana. Estando en el Melgar, se inició la vida de la leyenda.

(RJLR) (Foto: Ronald Mamani)
(Publicada en el suplemento As Deportivo del Diario Sin Fronteras en Agosto del 2013)

lunes, 23 de marzo de 2015

DULCE EL METAL TOXICO EL VALS



La mar se ha quedado tranquila
la luna alumbra el desierto
el viento sopla un silbido de alegría
llegó la Nochebuena, dulce melodía.
Será que el niño nos mira, nos sonríe
y con esa dulzura nos dice "no mientan"
no mentir esa es nuestra verdad,
tenemos que llevar nuestra realidad,
decir, contar, escribir, que mas da.
Dulce el metal, toxico el vals,
la niña camina sola
en el corazón de la ciudad,
el villancico le acompaña
en el mendigar de su realidad
este noche nace el Niño,
mañana mueren muchos niños.
El pavo pide clemencia,
la mesa pide decencia,
el pobre clama justicia,
el rico goza complacencia,
yo no escapo de mi demencia.
Nace una ilusión en el corazón
¿Por qué dejarlo ir?
Aprovechemos la situación
para después reír
Es el espíritu navideño
el sublime decir te quiero,
el regalarte una sonrisa
el entregarte una mirada y
la razón de decir ¡Feliz Navidad!
dulce el metal, toxico el vals
(RJLR)
(Escrita en diciembre de 2000)

Arañas y ratas - Riff



Tanto desperdicio, de tanta evolución,
sólo quedó el recuerdo;
basta de lujuria, basta de estupidez,
el péndulo está en movimiento.

Y al despertar sólo pude encontrarme con esto,
y yo que pensaba que todos estabamos de acuerdo.

Arañas y ratas tan sólo encontré en la noche,
arañas y ratas tan sólo encontré en la noche.

Hace mucho tiempo que estoy parado aquí,
mirando hacia el infinito;
tratando de encontrarle alguna solución,
y estamos hundiéndonos lo mismo.

Y una docena de perros me mira los dientes,
y casi un millón de personas se caen al abismo.

Arañas y ratas tan sólo encontré en la noche,
arañas y ratas tan sólo encontré en la noche.

Girando y girando un día me encontré
viajando hacia Transilvania;
y en una pesadilla llegué a la conclusión,
había que hacerlo distinto.

Y la segunda marea me mueve la tierra,
y el hombre que mira los trenes se ríe de nosotros.

Arañas y ratas tan sólo encontré en la noche,
arañas y ratas tan sólo encontré en la noche.

miércoles, 18 de marzo de 2015

CANCIONES - INVIERNO DE 1983


Se sentía muy pequeño, insignificante, siempre le gustaba ver el ocaso del sol, observar como la inmencidad del océano se traga al astro rey. Allí sentado en la blanca y suave arena, mira como el mar llega a besa la playa y se va una y más veces.
Sus ojos brillaban por el dolor de su corazón, fueron miles de horas estar con ella y ahora junto a su fiel cigarrillo sabía que era un muerto en vida, porque la razón de su existir se marchó.

"Humo pequeño tornado que en vuelve mis ojos, corazón sangrante un vaso de vino, triste cigarrillo que a compañas mis penas, que ves como muero callado contemplando el mar. Hay que cruel es sentir esta agonía, morir de poco a poco, fumar de noche y día.... Humo las raras figura que a tu paso formas me recuerda su pelo, sus manos, me queman sus besos de nuevo en mis labios como aquella noche en que dijo adios"

El estruendo de las olas al llegar el firmamento, era similar de golpes de dolor que sentía a en su corazón y el frío que sentía en su pecho era más gélido que esa tarde de invierno, pero él con la mirada y triste opacada por las lágrimas que daban brillo a sus ojos, sabia que era el culpable, por no saber querer en la verdadera dimensión, pero él no era quien había sacado los "pies del plato", él no había pateado en tablero, pero quizás fue culpable para que ella cometiera el error de su vida; pero con todo eso se prometió que nunca, nunca la olvidaría y estaba convencido que ella también.

"Yo pintaré de rosa el horizonte y pintaré de azul los alhelíes y doraré de luna tus cabellos, para que no me olvides, si dormida caminas dulcemente por un mundo de diáfanos jardines piensa en mi corazón que por ti sueña, y si una tarde en el altar lejano de otra mano cogida te bendicen cuando te pongan el anillo de oro, mi alma será una lagrima invisible en los ojos de Cristo moribundo, para que no me olvides"

Pero los hombres son como una caja de pandora. Y por el dolor que sentía quería olvidarla, arrancarla des su pecho, quizás aquel ser en el fondo deseaba terminar con este dolor, ese sufrimiento. Y ahí estaba la inmencidad, la bravura del aquel océano, y se dijo porque no consagrar su vida a la morada del rey Neptuno y olvidar de unas ves por todas todo este sufrimiento.

"Vivo pensando olvidarte y no lo consigo tus recuerdos son espinas que hieren mi alma, dijiste que me querías pero no fue verdad, siempre jugaste conmigo y aunque supe amar..."

...De pronto escucho su nombre y a lo lejos vio la silueta de una mujer que corría en busca de él, era ella, sí ella, la que siempre estaba a su lado, en las buenas en las malas, cuando las papas queman, la que le amaba en un silencio y que todo el mundo escuchaba, su amiga, sí su fiel amiga, aquella mujer que solo él podía ver con ojos de hermano, más no de amante como la fiel amiga soñaba y deseaba. La hermosa mujer, lo miró y limpió su cara de esa lagrimas y le dio un beso, "la olvidaras, sé que la olvidaras yo te ayudaré".

"Deseando estaba olvidarme de ti, borrar de mí los momentos de amor, cada palabra jurada pasión, vuelvo asentir que me falta tu amor. Deseando estaba no pensar en ti y en cada rostro te veo venir, hasta mi sombra me habla de ti estoy sufriendo no puedo seguir. Quiero que el tiempo me ayude olvidar toda esa vida que te supe a dar que nunca mas yo te vuelva encontrar y con el tiempo te pueda olvidar"

Él miró el mar que significaba libertad, ella cogió su mano y partieron. Sus cuerpos se enlazaron en una noche de placer, ella hacia sus sueños realidad, él amaba en ese instante a la que se fue. Pero ya todo estaba pactado, él partiría en su balsa imaginaria al jardín de lo desconocido y ella sería mujer que algún día amó.

"Quise olvidarte en el viento y no lo pude conseguir, por mas que intento sacarme del recuerdo aquel amor, siempre me sigue entre sueños aquella noche de estrellas cuando fuiste mía. Pude cambiar de rumbo y borrarte desde aquí, pero la vida no quiere y aunque intente olvidarte no podré, porque es más fuerte que el viento, mucho más suave que el cielo"

Media noche: El mar, las olas, la playa, el frío y él. Pensaba y porque no olvidarla en brazos de aquella su amiga fiel que dejó durmiendo en su lecho. Pero algo le decía que era más placentero, excitante olvidarla en los brazos del océano además alli encontraría su verdadera libertad y tras esto fue en busca de su destino, "Soy un cobarde" se dijo y tras esto siguió su marcha a la eternidad...

"...Siento que tu partida le traerá dolor a mi corazón, como en sueños tú te vas al morirse el sol, solo el llanto quedará de este dulce amor... mi vida y es triste saber que te llevas mi juventud, yo he descubierto el sabor que deja tu rencor en mi corazón, que triste es decir adios cuando existe amor"

RJLR
( Escrita en junio de 1989)

sábado, 14 de marzo de 2015

Los Amantes De Cordoba - Los de Siempre





Cafe la Madrileña
enero de l9..... recuerdos hermosos
y pienso dónde quieras que estes
y con quién estes
algo en mí te subirá a los ojos
recorreré tu alma
y secará en tu boca
la palabra o el engaño
de decir...ay lo que a mí me dirías
porque yo te enseñéa sentir, a soñar
a desear y por qué no a sufrir
del amor su condena

Cuando en Córdoba la luz
baña el cielo con su azul
yo imagino que aún estás
en la bruma del ayer

En los versos que escribí
solamente por vencer
tus caprichos de mujer
tu inocencia y tu desdén

Yo te amé, ayer...hoy
mañana, siempre
como pretendes borrar
con llanto y lluvia
lo que la noche y la luna
nos diera
sin más testigos que el mundo
que giraba

Una guitarra que siempre
te recuerda
Un corazón que nunca
ha de olvidar
aunque golpee el olvido
ante su puerta

Un día he de prenderle
fuego a mis poemas
el fuego ha de aventar cenizas
de aquellas canciones que yo
escribiré por tí y para tí

Esas cenizas te dirán
que te amo, a pesar del
invierno que está cercando
mi juventud, mi orgullo
porque siento que se van los días
que se marchitan las flores.-

No quiero, no quiero que el
recuerdo de este amor
hermoso, se apagué
como la luna en el mar
como las mariposas
en la sombra