domingo, 1 de marzo de 2015
UN LUGAR - LEUZEMIA
No será esto un Mont d'Marsan No.......
No será un CBGB bar No.......
No será un piano bar No.......
Solo se ke es un buen lugar No.......
Esto es… rock
Esto es…rock’n roll
Esto es una mierda de rock
Esto es… rock, rock, rock, rock
No seremos de un gran lugar No.......
No seremos Sinatra o Clash No.......
Esto es… rock
Esto es… ah...
Esto es una mierda de rock
Esto es rock, rock, rock, rock
Somos algo pal colesterol
algo pal colesterol
No será esto un Mont d'Marsan
No será un piano bar
No será el 100 club
No será Esto el Marquee o el Liceum
o el Garduña o el Tommy Bar
o el Ocean Boulevar...
Somos algo pal colesterol
algo pal colesterol
EL OSO QUE LADRÓ
Es hermoso, lindo evocar vivencias idas
que dejaron surcos en nuestra
existencia,
sobre todo cuando nuestra inocencia
sobre todo cuando nuestra inocencia
nos hacía soñar con héroes de
quimera
y ver que “papá lo sabe todo” y
quedarnos
con la boca abierta como perfectos
cojudos.
Pero también es bacán recordar a un
ser especial
un amigo a prueba de balas llamado
mascota, el perro,
el mío se llamaba Oso y era re-contra
chusco
pero de la “puta madre” no ven que
era mi mascota
No recuerdo como lo conocí, pero me
contaron
que lo trajeron cuando yo cumplí 6
meses
y yo aun seguía cagándome en mis
pañales
Oso me acompañaba para todo lado,
yo creo que mi vieja me vio cara de
borrego
por que puso a Oso como mi ovejero
Cuando llegaba de la escuela él me
esperaba
en la puerta y me movía la cola, se me
trepaba y ladraba
y yo le decía “¡ fuera concha tu
... “
no ven que me ensucia mi uniforme.
Los domingos dicen que decia que lo
sacaba
a pasear por el barrio, pero en si lo
sacaba a pelear
mi perro de color castaño y regular de
tamaño
peleaba con los otros perros de mi
humilde barrio
y esas bronca como diría el Temucano
eran a “punta rebenque mierda” pero
Oso salía bien parado
Mi perro también sin querer me enseño
las primera nociones del sexo,
un día le dije a mi padre que Oso se
computaba
tren, porque estaba enganchado con otro
perro
mi viejo no me dijo nada, solo me mando
a mi cuarto.
Una mañana de invierno mi amigo no
despertó
como todo esta vida tuvo su final,
había partido
recién me di cuenta que 17 años
habían transcurrido.
(RJLR)
(Escrita en la primavera del 2003)
JESÚS A LOS 10 AÑOS
Días después de que Jesús cumplió
diez años, los ancianos que lo cuidaban decidieron que ya era tiempo
de que el Niño regresara a Nazareth. De camino lo llevarían al
Santuario de Monte Tabor, refugio de esenios perseguidos y lugar en
que reposaba los restos de los profetas Esequiel, Eliseo y Jeremías.
Allí conoció a Pedro, pescador de
Lago de Genezareth, mientras éste visitaba a sus padres, Simón y
Ana, custodios de aquel Santuario.
Eres nuevo aquí, ¿verdad? –
preguntó Pedro y agregó - ¿cuál es tu nombre Niño?-
- Soy Jesús, hijo de José y
Myriam, y estaré aquí solo tres meses pues voy camino a Nazareth,
que es donde vivo. Pero, dime, cómo te llamas…
- Me llaman Simón, como mi padre,
pero mi nombre es Pedro; soy pescador y debo volver a donde mi
esposa, Lidda, ella me espera en el Lago Genezareth. Quisiera
quedarme un poco más a platicar contigo
- Está bien, pero qué dirás por
tu retraso – preguntó el Niño.
- Que tuve que atender algunos
negocios.- Pero eso es mentira; el Octavo
Mandamiento de la Ley de Moisés nos manda “No mentiras”. –
Pedro, avergonzado, reconoció su error y agregó - ¡Qué lección
me has dado! ¿Vino contigo tu mamá?, quisiera hacerle una
pregunta.
- Sí, ahora mismo la traeré para
que hables con ella- dijo mientras echaba a correr en pos de su
madre, a quien trajo minutos después.
- Perdone los caprichos de mi Niño
– dijo Myriam- , me ha traído porque dice que usted quiere
preguntarme algo…
- Sí señora – contesto Pedro - ,
su hijo me ha impresionado mucho… Me preguntaba si no sería el
mismo profeta Elías reencarnado.
-Lo único
que puedo decirle es que, a juicio de los ancianos, Jesús tiene una
importante misión que cumplir
Varios días después, Pedro se
despidió de Jesús, quien volvió a preguntarle: ¿Qué explicación
darás por tu tardanza?
- Diré que conocí a un niño que
me ató a su corazón.
- Veo que me has entendido Pedro- y
dándole un beso, agrego- : en unos meses estaré en Nazareth y me
gustaría saber si me irás a visitar; no tienes más que preguntar
por la casa de José el carpintero.
-Desde luego que iré – dijo
Pedro -, y a guisa de despedida le besó las manos.
De libro: La Corona Dorada. (Vida
de Jesús de Nazareth de los 10 a los 30 años conforme a los libros
llamados apócrifos) Autora: MA. Victoria Lugo Ugalde
sábado, 28 de febrero de 2015
EL SUEÑO DE SOÑAR
¿Dónde se pierde mi sueño por tí?
¿Dónde mi canto llega a soñarte?
¿Dónde mi vida es para ti?
En tus ojitos, en esa mirada
En tu llanto y risa sin parar
Tengo ese deber de ser tu guia
Tengo esa sublime obligación de estar
ahí
porque eres el impulso en mi andar.
Se que el viento te llevará por el
mundo
pero ese viento en Navidad te traerá
Seré viejo con el sol de mis sueños
pero quiero verte mozo y honesto,
feliz y sincero con la tierra y tus
sueños.
Los tres, mamá, tú y yo danzaremos
en la noche de invierno del calor
familiar
y la nostalgia nos envolverá al
recordate
esos tres años que hoy cumples. (RJLR)
(Escrita en octubre 2013)
(Escrita en octubre 2013)
"Solo un Rumor" Raúl Huerta
Letra y Musica: Raúl Huertas
Como si fuera una esquiva verdad
O alguna otra inquietante ansiedad
Busco y no encuentro la otra mitad
Que le permita a mis sueños volar
Tiene la forma perfecta en su edad
No hay maleficio de tierna amistad
Me siento extraño al poder desear
La timidez que en tu cuerpo guardas
Dime Dios sublime de los cuentos y la paz
Que pecado tuve para no poder llegar
A tenerte a ti, mujer ideal
A sentir vida
Dime Dios excelso de los frios y del pan
Cual fue mi herejia para no poder llegar
A tenerte a ti, mujer ideal
A jurarte a ti amor
La ruta infame me llevo hacia ti
Pensé en mi muerte al tenerte aquí
Triste insensato pequeño hablador
No ves que no hay nada que es solo un rumor
Dime Dios sublime de los cuentos y la paz
Que pecado tuve para no poder llegar
A tenerte a ti, mujer ideal
A jurarte a ti amor
Dime Dios excelso de los fríos y del pan
Cual fue mi herejía para no poder llegar
Dime Dios sublime de los cuentos y la paz
Que pecado tuve para no poder llegar
HAVELANGE
En 1974, después de mucho trepar, Jean
Marie Faustin de Godefroid Havelange conquistó la cumbre de la FIFA.
Y anunció:
- Yo he venido a vender un producto llamado fútbol
Desde entonces, Havelange ejerce el
poder absoluto sobre el fútbol mundial. Con el cuerpo pegado al
trono, rodeado por una corte de voraces tecnócratas, Havelange
reina en su palacio de Zurich. Gobierna más países que las Naciones
Unidas, viaja más que el Papa y tiene más condecoraciones que
cualquier héroe de guerra.
Havelange nació en Brasil, donde es
dueño de Cometa, la principal empresa de transporte, y otros
negocios especializados en la especulación financiera y en la venta
de armas y seguros de vida. Pero sus opiniones son muy poco
brasileñas. Un periodista ingles, del Times de Londres, le preguntó:
- ¿Qué es lo que le da más placer en el fútbol? ¿La gloria? ¿La belleza? ¿La victoria? ¿La poesía?
Y el contestó
- La disciplina.
Este anciano monarca ha cambiado la
geografía del fútbol y lo ha convertido en uno de los espléndidos
negocios multinacionales. Bajo su mandato, se ha duplicado la
cantidad de paises en los campeonatos mundiales: eran dieciseís en
1974, serán treinta y dos en 1998. Y por lo que se puede adivinar a
través de la neblina de los balances, las ganancias que rindene
estos torneos se han multiplicado tan prodigiosamente que aquel
famoso milagro bíblico, el de los panes y los peces, parece chiste
si se compara.
Los nuevos protagonistas del fútbol
mundial países del África, Medio Oriente y Asia, brinda a Havelange
una amplia base de apoyo, pero su poder se nutre, sobre todo de la
asociación con algunas empresas gigantescas, como Coca- Cola,
Adidas. Fue Havelange quien logró que la empresa Adidas financiara
la candidatura de su amigo Juan Antonio Samaranch a la presidencia
del Comité Olímpico Internacional, Samaranch, que durante la
dictadura de Franco supo ser hombre de camisa azul y palma
extendida, es desde 1980 el otro rey del deporte mundial. Ambos
manejaban enormes sumas de dinero. Cúanto, no se sabe. Ellos son muy
tímidos en eso.
(Del Libro: El fútbol. A sol y
sombra. Eduardo Galeano. 2003)
LA INFANCIA DE UN GENOCIDA
Foto: Referencial
Nacio el 3 de diciembre de 1934 en
Mollendo, Arequipa. Como sus padres no estaban casados, fue
registrado como “hijo natural” de Abimael y Berenice. Pero
Berenice se mudó a dos calles del hogar paterno, a una casita de
madera amarilla con dos habitaciones que el señor Abimael visitaba
por las noches.
Todas las fuentes dicen que Berenice
murio cuando su hijo tenia diez años. Pero Susana dice que no murio:
lo abandonó. Y el niño tenía ocho. Segun Susana, “Berenice no
era mala, sino una mujer muy sufrida que había querido asegurarse
en la vida”. Para una mujer en Arequipa de esos años, “asegurarse
en la vida” significaba tener un hijo de un hombre rico para
exigirle matrimonio. Berenice no fue la única que le otorgó
descendencia al señor Abimael. Pero él, aunque accedia a colaborar
con los gastos de los niños, tuvo para todas las madres la misma
respuesta: “Yo no tengo la culpa de que las mujeres se hagan
proyectos conmigo. Deberían consultarme antes”.
Al final, Berenice encontró a otro con
quien casarse, un hombre que vivía en Puno, a cuatro mil metros
sobre el nivel del mar.
Berenice pensó que su hijo no
resistiría la altura. O quizá que ella no resistiría a su hijo. Y
decidió mudarse sin él. Abimael fue entregado a su tío que vivía
en El Callao, quien lo recibio con las siguientes palabras: “Ojala,
pues, que tu madre encuentre por fin la felicidad”. Eso es casi lo
último que el niño supo de ella. Durante los siguientes tres años
recibio dos cartas. Luego, nada.
En cambio, en niño siguió en contacto
con su padre. El señor Guzmán le enviaba dinero para sus gastos,
que eran pocos, porque Abimael estudiaba en un colegio público y
vivía en un barrio barato. Sus cartas de esa época eran recuentos
financieros dignos de un contable: “se ha gastado tanto en esto,
tanto en lo otro”, “me debe usted doce soles”. El pequeño
nunca estaba contento ni se quejaba. Nunca hacía ninguna mención
a sus sentimientos ni hablaba de su vida o su colegio. Nadie se le
preguntaba tampoco.
Hasta que una profesora le enseñó a
escribir cartas “de estilo”, con las fórmulas elegantes y
apropiadas para solicitar las cosas por escrito. El mismo día en que
aprendió a redactarlas, le escribió una a su familia de Arequipa.
La carta llevaba por título “Una misiva de esperanza”y estaba
dirigida “a don Guzmán, mi padre”.
Cuando la carta llegó a su destino,
don Guzmán no estaba en la ciudad. Abrió el sobre su esposa
legítima, Laura Jorquera Gómez de Guzmán. Así se enteró ella de
los gastos de Abimael, de sus notas escolares, pero también de muchas
otras cosas. Abimael, por primera vez hablaba de su soledad mezclando
lenguaje de un niño de diez años con almibaradas formas de estilo.
Contaba que su tío se llevaba a sus hijos de paseo y lo dejaba a él
cuidando la casa, que no sentía que tuviera familia, que lavaba los
platos aunque apenas llegaba al fregadero. Terminaba: “Ojalá
encuentre usted un destino mejor para su hijo Abimael de El Callao.
Y firmó” Seguía una rúbrica barroca, llena de bucles y
arabescos.
A leer eso, doña Laura quedó
consternada. Era una chilena tradicional, de clase alta “acostumbrada
ancestralmente a guardar silencio”. Las infidelidades de su esposo
debían lastimarla sin ruido. Pero era una católica. Tenía caridad.
O quizás se sintió culpable. Ordenó a su esposo que llevase a su
hijo a Arequipa, a vivir con su familia como correspondía.
(Fragmento del libro: La Cuarta Espada.
La historia de Abimael Guzmán y Sendero Luminoso. Autor: Santiago
Roncagliolo)
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