jueves, 23 de febrero de 2017

Durmiendo en la misma cama - Manolo Galvan



Quisiera hablarte de amor,
y sólo me salen versos.
Quisiera decirte siempre,
te quiero porque te quiero.

No me preguntes razón,
para quererte no tengo.
Ni falta me hace tampoco,
para quererte por dentro.

Te quiero porque te quiero,
y no sé si es malo o bueno.
Quererte como te quiero,
querer como estoy queriendo.

A veces sueño con verte,
durmiendo en la misma cama.
Y siempre que me despierto,
me encuentro con que no hay nada.

Sé que tienes pocos años,
y sé que no tienes nada,
a lo que quieras atarte,
y que todo aún te cansa.


Pero te sigo queriendo,
esperando a que comprendas,
que vale la pena al menos,
que alguien así te quiera.

Te quiero porque te quiero,
y no sé si es malo o bueno.
Quererte como te quiero,
querer como estoy queriendo

Algún día al despertar,
podré abrazarte en mis brazos.
Entonces tú ya verás,

vale la pena esperarlo.


CANTO PIADOSO



La noche se suicidó con el revolver
del desprecio insólito de volver,
al inicio del final del poema
que cantó mi muerte en esa madrugada.

La desgracia de tu sonrisa en mi vida
fue la libertad del cazador lleno de ira.
¿Qué hizo él para ser feliz?
Ese canto cursi y estruendoso y
la ventaja de verte bailar en el ocaso
de tu adiós me hizo reír con él

¡Basta de tanta felicidad comprada!
Ya no quiero llorar feliz por el hada.
¡Basta de correr por esa ilusión!
Ya no quiero más compasión.
¡Basta de tanta mentira piadosa!
Ya no quiero a esa virgen deseosa.
¡Basta de leer tu libro de cuento!
Ya no quiero verte por ningún momento
Sólo quiero seguir durmiendo
(RJLR)

PLEGARIA DE UN SONÁMBULO


Ando deambulando por un sueño,
buscando la sonrisa de un fracaso singular
y quiero ser un recuerdo de llanto de felicidad.

Deseo ser un eterno soñador del sol nocturno,
quiero abrazar tu aliento que aún no llegó.
Pero ya no estás en el lugar profundo de él,
entonces busco la razón para odiar y querer.

Busco la pócima para derrotar el hechizo
y llegar a la tumba de tus lamentos y reír.
Después seguir deambulando con la memoria
hecha mierda, destrozada y curada, todo a la vez.
(RJLR)

viernes, 17 de febrero de 2017

ALLA EN LA NOCHE


Tú que fuiste la única de ver mis ojos.
Tú que alumbraste ese mi sendero.
Tú que me consolaste en la tormenta,
he inspiraste mi canción esa noche.

Guíame en este mi andar, por esta ruta
de dolor y sufrimiento al ya no verla.
Dame el consuelo de que el viento

sople y recoja esta pena y agonía.



Estas tan lejos y tan cerca.  ¡Te siento!
Sí, esa tu luz de media noche en mi guitarra.
Estás aquí y allá en el desierto de mi nostalgia,
no puedo tocarte, pero marchas junto a mi sombra.

Tú eres mi cómplice y mi compañera.
¿Qué destinos andaré? Pero estará ahí.
Como dice la canción
“estás partida a mitad y alumbras igual”
(RJLR)

Luna Tucumana - Los Tucu- Tucu



Yo no le canto a la luna
porque alumbra y nada mas
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar

Ay lunita tucumana
tamborcito calchaqui
compañera de los gauchos
en las sendas del tafir

Perdido en las cerrazones
quien sabe viditay, por donde andare
mas cuando salga la luna cantare, cantare
a mi Tucumán querido
cantaré, cantaré.

Con esperanza o con penas
en los campos de acheral
yo he visto a la luna buena
besando el cañaveral

Si en algo nos parecemos
luna de la soledad
yo voy andando y cantando

que es mi modo de alumbrar


jueves, 16 de febrero de 2017

EL ADIOS, EL AMOR Y EL LICOR



Miró que ella baja por la avenida. Sabía que iba a clases en el instituto
Corrió y corrió, como si de eso dependiera su vida. Y parece que así era, porque ella era su vida.
La alcanzó, la sujetó del hombro, la miró y le sonrió.
-No podemos hablar estas borracho-
Ella estaba molesta, él no se había portado de la mejor manera.
-No estoy borracho. ¡Te amo! -
-Si me amaras no estarías así. Si realmente me amaras no te hubieras portado de esa manera -
Fueron palabras que sentenciaba.
Él no sabía de lo que hablaba, el licor había “borrado” su memoria
Palabras van, palabras viene.-
-Adiós. Ve a bañarte y descansa. ¿Desde cuando estás tomando? 
- ¿Es en serio? ¿Es un adiós? -
Ella no dijo nada, se volteó y siguió su camino rumbo a clases.
Él se quedó mirando como avanzaba y se perdía por esa larga avenida al medio día de ese miércoles.
Camino a casa el adolescente, trataba de hacer memoria de que había pasado. Pero el alcohol se lo impedía.
Era el inicio del final. Ese adiós era más que una despedida, era un puñal a su corazón.

Años después evocar los recuerdos eran inútiles, en esa loca juventud el licor le quitó lo que más amaba. Hoy él es un activista en la prevención de que los chicos no beban licor. 

viernes, 3 de febrero de 2017

CUANDO PAULA SE FUE


Salí de las vacaciones útiles muy temprano. Ese día no íbamos hacer el curso de dibujo técnico. En la oración de salida, el padre de la congregación de los Salesianos, pidió orar por aquellos que en ese instante estaban en el hospital. Me acordé de ella.
Salí rápido, deprisa, quería llegar a casa y hacer mis cosas. Ese día me tocaba visitarla.
En el camino me encontré con mi amigo Mario, yo estaba en el bus, él en su camioneta.
-          -Ven, baja, quiero decirte algo.
Bajé, me miró y me dijo sube. Me comentó que mi padre me estaba buscado con urgencia, para mí eso erar raro. Mi papá sabía que estaba en las vacaciones útiles en los Salesianos.
-          -Te voy a llevar a tu casa. ¿De dónde vienes?
Pasamos por la Unidad Escolar, por el Grifo Santa Inés, entramos por la calle Chicago, de pronto entramos a mi cuadra, el pasaje Cultura. Desde la esquina estando dentro de la camioneta de Mario, podía ver a mis amigos y amigas en la puerta de mi casa, me daba la impresión que estaban jugando carnavales.
Baje. Sus miradas me descuadraban. Sus rostros no eran de felicidad, eran de pena, lastima.
De pronto apareció la figura de la señora Rosita, junto con su hija Anita, desde la puerta de su tienda me llamaron, me llevaron a su sala.
-        -  La vida es así, ella siempre estará contigo, siempre te amará
Me asuste. Pregunte por mi hermana Silvia, me dijeron que está bien  y que mi padre estaba en el hospital y que iba a traerla a ella.
De pronto entró mi prima Anita y mi tía Fortunata, llorando.
Mi corazón cayó en mil pedazos, su imagen vino a mi mente, me vi bebe y ella cargándome.
Esa mañana del viernes 4 de febrero de 1983, Paula había muerto. Mi madre.